Columna invitada: Taron Egerton se viene arriba en ‘Rocketman’

julio 1, 2019

Escrito por: Alba Díaz

Pretty eyed, pirate smile, you’ll marry a music man / Ballerina, you must have seen her dancing in the sand…” suena a través de los auriculares. Es temprano por la mañana en Londres y el Támesis parece que va a rebosar. En el paseo desde Trafalgar hasta Piccadilly huele a café recién hecho. Los comercios aún no han abierto y algunos camiones limpian las calles mientras unos pocos autobuses rojos circulan. Se respira una paz sospechosa, la que precede a la hora punta londinense. El frío gélido del invierno tardío es, si cabe, agradable. Una vez atravieso la avenida de Shaftesbury, famosa por estar abarrotada de teatros… me pierdo. ¿Dónde demonios está el Ham Yard Hotel?

Cuando llego al edificio no tengo muy claro si estoy en Londres o en una película de Wes Anderson. En mi cabeza, Ralph Fiennes me está indicando cómo llegar hasta la habitación. Subo los tres pisos y cruzo nueve mil pasillos. Derecha, izquierda, derecha, derecha. De repente, un cartel gigantesco en la puerta: ROCKETMAN. Al otro lado, Taron Egerton, que permanece estático frente al ventanal.

El de Gales nos recibe durante el primer día de entrevistas para promocionar su nueva película, que promete ser “una auténtica fantasía”. Le pregunto qué tal la vida de joven estrella del rock y sonríe: “Bastante tranquila”. Él lo parece. Nos sentamos en las butacas con vistas al patio interior del edificio y soy yo la que sonríe para sus adentros porque todo, todo, parece una escena de Kingsman: Servicio Secreto. La verdad es que imaginé que me recibiría en plataformas y con una máscara enorme de plumas rojas. No es el caso: lleva jeans oscuros, zapatillas blancas y camiseta de rayas marineras. Los ojos le brillan. Parece feliz. “¿Te apetece un poco de té?”.

Rocketman (Paramount, dirigida por Dexter Fletcher) se estrenó el 31 de mayo en España y se centra en la figura de Sir Elton John durante sus años de formación en la prestigiosa Royal Academy of Music hasta sus primeras colaboraciones con el letrista Bernie Taupin, aquí interpretado por Jamie Bell, y Richard Madden (Bodyguard) como su mánager, John Reid. Antes de Taron sonaban para el papel Tom Hardy o Justin Timberlake, pero fue finalmente él quien se encargó de dar vida a, como bien apunta el actor, “una de las 20 personas más famosas del mundo”. Yo asiento mientras me quemo las manos agarrando la taza de té como puedo. Todo lo que cuenta lo hace con una pasión que es difícil no admirar: te la contagia. “La verdad es que estoy muy orgulloso, fue un trabajo muy duro. Espero que salga bien, ¿sabes? No he visto la película todavía, así que hablar de ella me resulta difícil, pero estoy muy emocionado. Ha sido una experiencia increíble”.

Con 29 años y todo el éxito profesional cosechado hasta la fecha, es de agradecer que no denote aires de grandeza. Todo lo contrario: es cercano y cálido en las distancias cortas, algo poco común en la industria. En su currículum sobresale como agente secreto en Kingsman junto a Colin Firth, saltador de esquí profesional en Eddie El Águila con Hugh Jackman, hasta ‘Robin Hood’ en Robin Hood con Jamie Foxx. Ahora da vida a Elton John. No está nada mal. Cuando le pregunto por este último trabajo, Taron revela que el germen de Rocketman nació de una larguísima conversación que duró casi tres años. O sea, que este musical se ha cocinado a fuego lento, como se hacen casi todas las cosas que merecen la pena.

Todo comenzó cuando Elton John hizo un cameo en Kingsman: El círculo de oro en 2016. “Fue Matthew Vaughn quien me preguntó cómo me sentiría interpretándole. Por otro lado, Dexter Fletcher y yo ya habíamos trabajado juntos en ‘Eddie El Águila’Así es como caímos todos en el proyecto. Es un sueño para mí, es lo que más ilusión me ha hecho en mi carrera interpretativa hasta la fecha. Es muy difícil para mí imaginar algún otro personaje en mi vida que tenga el mismo significado”.

¿Cómo te preparaste para el papel?

Salí mucho por ahí con Elton y sus amigos y también pasé tiempo con él a solas, hablando sobre su vida, sus experiencias y aventuras. Escuché muchísimo su música, la de la época y también la que él escuchaba antes de comenzar su carrera. Elton y yo pasamos mucho tiempo en mi piso, escuchando vinilos y vídeos de sus girasAsí me adentré en su mundo”.

¿Y tú qué escuchas?

Tengo muchos grupos que me gustan, pero si tengo que elegir uno… ¡The Strokes!”.

Cuando le pregunto por el mejor consejo que ha recibido por parte de Sir Elton John (¿le tratará de ‘caballero’? No, es imposible) me cuenta que en términos musicales le aconsejó que no tratara de copiarle, porque la película es solo ficción, una fantasía. “Aunque parte del trabajo se basa en vestirme y moverme como Elton, es la historia de su vida. Él quería que interpretase sus canciones y no que hiciera una copia de ellas, para darme la oportunidad de ser creativo. Siempre prefirió que lo pasara bien en el proceso antes que seguir sus pasos, lo cual es muy generoso”. En ese sentido, la película cuenta con la aprobación del músico, que figura entre los productores junto a su marido, David Furnish.

Taron Egerton acaba reconociendo lo obvio y para eso baja un poco la voz, como si fuera el susurro de un niño, con ojos expectantes: “Hacer de Elton John, en todos los sentidos y con todo el respeto, ha sido surrealista. Algunas veces hasta intimidante y uno de los mayores honores de mi vida, desde luego”. Yo sigo asintiendo, mientras se me cae un poco de té sobre la moqueta.

Nacido en Merseyside y criado en Gales, su madre le quería llamar Taran, que en galés significa ‘trueno’, pero cuando fue al registro pusieron por error una ‘o’. Aunque no lo lleve en el nombre, desde luego que ese estruendo sí lo tiene dentro. Nació en Inglaterra, pero cada vez que puede intenta dejar muy claro que es galés. Nos confiesa que es increíblemente casero y que su lugar favorito en el mundo es la cocina de su madre, refugio que abandonó cuando empezó a estudiar en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres, por donde han pasado actores como Alan Rickman, Anthony Hopkins, Maggie Gyllenhaal o Ralph Fiennes.

Lo que opinan tus amigos de ti siempre es para tenerlo en cuenta. Por eso decidí ponerme en contacto con el director de la película, Dexter Fletcher (que cogió el testigo de Bohemian Rhapsody cuando Bryan Singer abandonó la producción durante el rodaje), para preguntarle por Taron, algunas semanas después de esta entrevista. Y comprendí que el prodigio que tuve enfrente es así porque va más allá de su versatilidad como actor. Es una joya. “Nosotros entendimos que interpretar a Elton John como personaje puede ser muy duro y difícil. Lo que queríamos era humanizar la historia de alguien que todos creemos que conocemos pero no es así. Solo tenemos una percepción pública de él. Quisimos mostrar al hombre que hay detrás del personaje y Taron nos ayudó a hacer todo eso”. Y añade: “Teníamos que hacer mil cosas al día, pero Taron consiguió interpretar con su voz todas las canciones de la película. Ha trabajado increíblemente duro”.

Nos consta que el filme contará con una fuerte carga de ‘excesos’ en cuestiones de sexo, drogas y alcohol, temas complicados por los que ha recibido la clasificación C (para mayores de 18 años) por algunas escenas muy explícitas que muestran al cantante exprimiendo la vida en plena década de los 80. Una época de vulnerabilidad para su protagonista, que tuvo que ingresar en un centro de rehabilitación durante sus primeros años en el mundo de la fama.

Volvamos a la habitación del hotel. Taron cambia la mirada hacia el patio interior, que empieza a alumbrarse gracias a un sol nada frecuente en la ciudad. Cuando le pregunto sobre si ha encontrado similitudes entre él y Elton John (la caracterización en la película es asombrosa), se sincera y me comenta que ambos son dos personas emocionalmente sensibles y vulnerables que, a la vez, tienen la capacidad de poner mucha energía en lo que hacen. Y sigue: “Lo que nos diferencia es que él es uno de los músicos más icónicos, exitosos y brillantes de todos los tiempos y yobueno, yo solo canto un poco”. Coincide con lo que me comentaría Dexter Fletcher más tarde: “Elton John es una noria emocional y psicológica que sube y baja muy rápido, y eso puede llegar a ser realmente agotador para cualquier actor, pero Taron se agarró a esta oportunidad y todos los días traía nuevas energías, nuevas ideas. Nunca decía: ‘No puedo hacerlo’En vez de eso soltaba un: ‘Estoy listo’”.

Taron dio su primer salto a la pantalla en la serie de televisión británica Lewis. Después trabajó en otra, en The Smoke. Durante esos años, confiesa, echó mucho de menos su casa. La conversación continúa, y de los sentimientos y el amor por la familia pasamos a hablar de música, de libros y de lo mucho que le gusta cantar… Me cuenta que si tuviera que elegir una sola canción, elegiría Faith, de George Michael, y que si fuera un libro, sería Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.

Al final del nuevo tráiler de Rocketman nos prometen que la película está basada enuna auténtica fantasía”. ¿Cuál es la tuya?

Todo el mundo las tiene perotodas las mías tienen que ver con pizza”.

Y, en términos de estilo, cuando comenzaste a trabajar en la saga de Kingsman varias revistas de moda te dieron el título de mejor vestido durante 2015 y 2016. ¿Cómo lo ves ahora? ¿Sigues sintiendo la presión?

No soy muy bueno en cuestiones de estilo, pero pienso que todo lo que envuelva tu imagen, mientras eres tu propio producto o marca, hará que siempre sientas cierta presión. Yo no siempre me he mantenido en forma, no he sido una persona muy atlética, la verdad. Hay veces que lo consigo y otras que no. Así que siempre siento esa presión, y es una de esas cosas que hacen que este trabajo sea difícil. En este sentido, Elton me resulta muy interesante porque siempre ha sido como yo: su peso es muy cambiante. En su adolescencia fue algo rechoncho. Después, con 20 años, perdió algo más de peso. Y cuando cumplió los 30 volvió a subir… Yo en la película no estoy en forma. Ponerme fuerte me parecería un errorAsí es de dura la vida”.

Sí, nosotros preferimos la pizza

“¡¡¡Exacto!!!”.

La única norma de estilo para Taron es la de sentirse bien consigo mismo. Lo dice con sinceridad, confirmando que practicar deporte le ayuda muchísimo en todos los sentidos, también a nivel mental. “Cuando haces ejercicio, tu cabeza comienza a funcionar de forma muy diferente y mejor. Creo que si consigues alcanzar cierta rutina deportiva acabarás sintiéndote mejor dentro de tu ropa. Así es como pienso. Al final no es otra cosa que ver cómo te sientes frente al espejo y observar lo que se refleja”.

Si para esta película Taron no ha hecho un gran esfuerzo a nivel físico –así lo ha confirmado–, sí se ha empleado a fondo para interpretar con su propia voz todas las canciones de este filme musical. Un trabajo, según dice, que le ha costado horas y horas de dedicación y mucha paciencia. “Ha sido un auténtico sueño para mí. Sin duda, es el trabajo interpretativo que más ilusión me ha hecho hasta la fecha. Es una película en la que se canta mucho porque es un musical y yo amo cantar. El cincuenta por ciento del trabajo que hemos realizado ha sido en el estudio, ensayando las canciones una y otra vez porque son nuevas versiones…”. No hay más que ver el dueto que hizo junto a Elton John durante una de las fiestas después de la gala de los Oscar, el pasado febrero, cuando interpretaron juntos Tiny Dancer. El público no daba crédito a lo que estaba viendo. Fue una auténtica maravilla.

Después de Fletcher, decidí ponerme en contacto con la actriz Bryce Dallas Howard (Criadas y señoras, saga Jurassic World), probablemente la persona más energética y divertida sobre la faz de la Tierra. Contacté con ella la noche después del evento en que se proyectaron en exclusiva 20 minutos de Rocketman para una audiencia muy reducida en Los Ángeles. Hasta la fecha, la película se ha mantenido en meticulosa privacidad. La actriz da vida aquí a la madre de Elton John. Después de que se viera obligada a perseguir a su gato por la cocina, cuando le pregunto por Taron, exclama: “¡Oh, Dios mío! ¡Taron! Él es tan, tan, tan, tan, tan, tandevoto y entregado a EltonNadie podría haber interpretado su historia mejor que él. Desde el principio congeniaron y ahora tienen una relación muy estrecha. Además, Taron ha demostrado que es un cantante increíble. Para él salir en esta película interpretando a un artista por primera vez y de esta talla ha sido excitante”.

Al final de la llamada, Howard se moja: “Creo que Fletcher, el director, no hubiese podido ir más allá con esta película sin la interpretación tan espléndida que ha hecho Taron, porque él esde verdad, otro nivel. En una de las escenas, viendo cómo actuaba, yo no podía parar de decir todo el rato: ‘Mierda, mierda, mierda…’. Y encima es un encanto y tiene un corazón enormeEstoy realmente emocionada por él. Ha hecho un trabajo de mucha altura”.

Mientras el resto del mundo también se rinde a su interpretación y le echan más y más piropos, Taron Egerton disfruta de las pequeñas cosas, de las anécdotas que vivió durante el rodaje o de todos los nuevos amigos que ha hecho por el camino, como Richard Madden, el actor que interpreta en el filme a su mánager y del que ahora se ha vuelto inseparable. Cuenta que vive en un piso del oeste de Londres, el mismo en el que compartió largas tardes junto a su ídolo para prepararse para todo lo que vendría. Parece tranquilo, pero en el fondo está inquieto, lo confiesa. Ahora, ante el inminente estreno, lo que le preocupa es la reacción del público cuando le vea convertido, en cuerpo y alma, en Elton John. A la vez, se siente orgulloso y satisfecho por Rocketman. Eso se nota. Y puede dormir tranquilo porque el beneplácito de Sir Elton John ya lo tiene.

¿Quién te gustaría que interpretara tu biografía?

Probablemente yo, pero… ¿quién demonios querría hacer una película sobre mi vida? Lo mejor sería dejar pasar el tiempo, unos 40 años, para poder hacer algo decente, y después hacer una película sobre ello, ¿no?”.

¿Y qué viene ahora?

No tengo ni idea… Seré un desempleado. ¿No estarás haciendo una película? ¿Necesitas un actor?” (risas).

Me despido de Taron y le deseo suerte sabiendo que no la necesitará; su futuro pinta espléndido. Salgo por la puerta y, claro… me vuelvo a perder. Imagino que me despido de Ralph Fiennes y abandono el hotel. El escenario en el corazón de la ciudad ahora es otro. Las calles están abarrotadas de turistas, el tráfico se encuentra en hora punta y en el local que hace esquina ya tiran las primeras jarras de cerveza del día. Ahora suena la siguiente canción. Es Rocket Man. En el tema de los 70 inspirado en uno de nuestros héroes, David Bowie, Elton John habla del astronauta que va al espacio dejando con tristeza a sus seres queridos atrás para poder cumplir su sueño. Un viaje de esfuerzo hasta llegar a la recompensa final. No puedo dejar de pensar que se ha convertido en una alegoría, no solo de la vida de Elton, sino del propio Taron. La del joven actor que deja su vida tranquila en una ciudad perdida en cualquier lugar de Gales para perseguir su sueño. Y la cocina de su madre, su lugar en el mundo. Es un poco la historia de todos.

Fuente: www.esquire.com/es/

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