Columna invitada: 56 años sin Marilyn y los caballeros las siguen prefiriendo rubias

noviembre 18, 2018

Por: Redacción

El cinco de agosto pasado se cumplieron 56 años del fallecimiento de una de las actrices más cautivantes que el cine hollywoodense brindó al mundo, despertando con ello una verdadera leyenda que, de hecho, aún sigue vigente. Su nombre, Norma Jeane Mortensen, joven nacida en Los Ángeles, California, mejor conocida por todos como Marilyn Monroe.

Su madre, una prostituta, la bautizó como Norma Jean, en honor a la actriz del cine mudo Norma Talmadge. Se sabe que su padre fue Stanley Gifford, pero se barajan otros nombres, entre ellos el de Martin E. Mortensen, un inmigrante noruego. Marylin fue puesta en adopción desde las 6 semanas de nacer, hasta los 7 años de edad, cuando su madre se la llevó a una pequeña casa que había comprado. Pero un año más tarde, su madre fue internada en un psiquiátrico, bajo un diagnóstico de ‘adicción sexual’.

Monroe vivió obsesionada con la idea de haber heredado esta enfermedad, especialmente tras ser internada en varias ocasiones debido a sus crisis de pareja. Durante las crisis psíquicas de su madre, Monroe vivía o con los vecinos de su abuela, que en un orfanato o con alguna familia adoptiva. A los ocho años es violada por el casero del hogar adoptivo donde vivía, hecho que la traumatizó de por vida.

A los 16 años, animada por una amiga y con la intención de estabilizar su vida, y no tener que regresar al orfanato, se casa con James E. Dougherty, un irlandés de 21 años, empleado de una fábrica de aviones. La Monroe se entregó a la tarea de ser una buena ama de casa, hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial. En ella, su marido se incorpora a la Marina y es enviado como instructor a la isla Catalina, frente a Los Ángeles en donde, meses después, es enviado a combatir a Australia.

En 1945, un fotógrafo de la Marina visita la fábrica donde trabajaba Marilyn Monroe, para hacer un reportaje sobre el trabajo de las mujeres durante la guerra. Monroe es la elegida para salir en las fotos y la revista Yank le propone convertirse en modelo. En seguida es contratada por la agencia de modelos Blue Book.

Monroe comenzó su carrera como modelo, representada por Emmeline Snively, quien le aconsejó teñirse el cabello de su rubio oscuro natural a un rubio platinado. En 1945, salió en la portada de más de treinta revistas. Era conocida como ‘el sueño de los fotógrafos’. En julio de ese mismo año, Ben Lyon, jefe de reparto de la 20th Century Fox accede a entrevistarla, queda fascinado y poco después, la contrata por ciento 25 dólares a la semana. Le cambia el nombre por el de Marilyn, como Marilyn Miller, la actriz de éxito del momento. Poco después, filma su primera escena en una película, pero es eliminada del montaje final.

En 1946, Monroe se divorcia de James Dougherty y comienza una relación con el fotógrafo André de Dienes. Poco después éste rompe con ella, creyendo que salía con otros hombres y tenía relaciones sexuales.

Joe Schenk le consiguió su segundo papel protagonista en Ladies of the Chorus (1948). Un año después, aceptó posar desnuda para el fotógrafo Tom Kelley para un calendario que, más tarde, sería el impulso definitivo para su consagración. John Hyde fue su segundo protector y, gracias a él, logró un nuevo contrato con la Fox pero Monroe quedó de nuevo desamparada tras la muerte de Hyde, en 1950. Un año más tarde, participó en la entrega de los Oscar y, en 1952, aparece en la portada de la revista Life. En 1953 inmortalizó sus huellas en el cemento de la entrada en Hollywood Boulevard, junto con Jane Russell.

En diciembre de 1953, aparece en la portada del primer número de Playboy siendo, por lo tanto, la primera playmate de la revista, recordando la famosa fotografía ‘sueños dorados’ gracias a sus medidas de 94-58-92. Dicha portada se ha reeditado en cinco ocasiones. La última de ellas fue en diciembre de 2005, conteniendo información reciente sobre su muerte.

Monroe estuvo relacionada sexualmente con el director Elia Kazan. Se rumora que se casó con el escritor Robert Slatzer. El matrimonio con Slatzer nunca se ha corroborado y no hay evidencia ninguna de tal unión. Lo que se cree es que Slatzer es un fanático quien sólo ha usado el nombre de Marilyn Monroe para su propia ventaja. Su matrimonio, contraído en 1954, fue con el famoso ex-jugador de béisbol Joe Di Maggio, un hombre celoso y dominante, incapaz de tolerar y comprender las crisis emocionales de la actriz. Nueve meses después se divorcian y, ese mismo año, realizó la famosa actuación para las tropas norteamericanas en Corea.

Aunque Marilyn Monroe irradiaba sensualidad y ante las cámaras aparecía como una mujer segura, en realidad padecía una inseguridad patológica. Ésta, sumada a sus retrasos y ausencias, provocaban grandes pérdidas a los productores, que comenzaban a exasperarse.

En 1954 comenzó a estudiar artes escénicas con Lee Strasberg, director de Actor’s Studio, en Nueva York. En ese mismo año creó Marilyn Monroe Productions, junto al fotógrafo Milton Green, para conseguir mayor control sobre sus contratos. Su nueva empresa produjo Bus Stop  y The Prince and the Showgirl, esta última dirigida y coprotagonizada por Laurence Olivier. Un año más tarde, la Fox le interpone una demanda por incumplimiento de contrato pero, en ese mismo año, firma un contrato con este estudio por el cual recibió ocho millones de dólares por siete filmes.

En 1956, Monroe se casó con el dramaturgo Arthur Miller, quien escribió especialmente para ella el guión de The Misfits, su última película. Todavía casada con Arthur Miller, Monroe se enamoró de Yves Montand, marido de Simone Signoret con quien compartía cartel en El multimillonario. Monroe y Arthur Miller se divorciaron en 1961.

En 1960 Monroe es galardonada con el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia. En 1961 es ingresada en la clínica psiquiátrica Payne de Nueva York por una crisis depresiva. Al año siguiente compró su casa en Santa Mónica, en Los Ángeles. Ese año inicia el rodaje de la inacabada Something’s Got to Give, coprotagonizada por Dean Martin y dirigida por George Cukor. La Fox confiaba en este proyecto para sanear su economía, ya que la empresa amenazaba con la quiebra, debido a los desmesurados gastos que estaba generando la película Cleopatra. No en vano, Monroe había sido durante una década la estrella más rentable de la Fox desde Shirley Temple. Pero Monroe estaba delicada de salud, con frecuentes sinusitis, bronquitis y síntomas cada vez más marcados de inseguridad. Sus ausencias hacen que la película se retrase cada vez más, y la Fox no se podía permitir más pérdidas.

En 1962 tuvo lugar en Nueva York la famosa gala por el cumpleaños del presidente John F. Kennedy, en la que Monroe le cantó el Happy Birthday. Para acudir a esta gala, Monroe se ausentó durante 7 días del rodaje, a pesar de que la Fox le exigió que se quedase para cumplir con su trabajo y, por ende, le rescinde su contrato debido a sus repetidas ausencias y retrasos, despidiéndola del rodaje de Something’s Got to Give, que dirigía George Cukor. La productora intenta completar la película utilizando otra actriz, pero Dean Martin se opone por lo que, a la Fox, no le queda más remedio que readmitir a Monroe.

En 1962 aparece la última entrevista de Monroe en la revista Life. El 4 de agosto de ese mismo año se había mostrado muy contenta. A las 9 de la noche dio las buenas noches a su criada, Eunice Murray.

Antes de su muerte, según se dice, había vivido un romance con Robert F. Kennedy y John F. Kennedy, cuya repentina decisión de abandonarla podría haberla impulsado a consumir una sobredosis de barbitúricos. Su íntima amiga, Isadora Santander, reclama haber leído en una de sus cartas la pérdida que ella sentía al no ver ayuda de parte de nadie de sus amigos, ni enfermeros. Aún así opinó para la revista People que Marilyn llevó, pese a sus enfermedades, una vida feliz, pero llena de complejos abrumadores.

El hecho es que el clan Kennedy nunca aceptó que John y Robert Kennedy se relacionaran con ella, primordialmente por la intervención de J. Edgar Hoover, quien sospechaba que la actriz sostenía peligrosas relaciones con comunistas de la época, que se acrecentaron mientras sostenía su amistad con los Kennedy, y manejaba información que podía afectarles gravemente.

Su deceso se cubrió de un halo de misterio. Fue encontrada sin vida por su criada, tendida sobre la cama, con el teléfono descolgado, en su casa el 5 de agosto de 1962 a las 3 y media de la madrugada, a la edad de 36 años. De la ambulancia, estacionada desde hacía 5 horas, salieron enfermeros que entraron escoltados por personajes del gobierno y fueron los primeros en entrar al departamento. Una asesora del departamento creyó reconocer a Robert Kennedy. El informe policial calificó el suceso como probable suicidio, si bien se han barajado otras posibilidades, incluida la del asesinato. Un testigo afirmó que mientras era retirado el cuerpo de Monroe, uno de los presuntos enfermeros aplicó una inyección entre los pechos de la actriz ya fallecida.

Muchas conjeturas de asesinato han apuntado a la familia Kennedy y a J. Edgar Hoover. La autopsia reveló que el cuerpo de la estrella contenía una cantidad excesiva de barbitúricos como para matar a 15 personas.

Tres días después, Joe Di Maggio celebró el funeral en privado. Lee Strasberg pronunció las siguientes palabras de despedida: “No puedo decir adiós a Marilyn, nunca le gustaba decir adiós. Pero adoptando su particular manera de cambiar las cosas para así poder enfrentarse a la realidad, diré ‘hasta la vista’. Porque todos visitaremos algún día el país hacia donde ella ha partido”.

Sus restos se encuentran en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles, California.

Por: Redacción Filmeweb | @filmeweb

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