Close Up Clásico: Julie Andrews

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Adelaido Martínez.-

A veces no es necesario contar con una filmografía grande para ser considerada toda una estrella, y más cuando se consagra con un papel en un género tan complicado como el cine infantil.

Este es el caso de nuestra siguiente estrella. Una mujer que vaya si le ha funcionado su imagen de niñera mágica pero que ha sobrevivido a eso y ha dado pie a otros personajes inolvidables en la historia de la cinematografía. Con ustedes, Julie Andrews.

Nacida en la localidad inglesa de Walton-on-Thames, en Surrey, el 1 de octubre de 1935, su verdadero nombre es Julia Elizabeth Well, hija del matrimonio disuelto de un maestro y una pianista. Su madre se volvió a casar con un actor de nombre Ted Andrews, de quien heredaría su apellido artístico. Desde pequeña mostró notables muestras de talento para el canto, mismas que fueron alentadas por sus padres mediante clases hasta que debutara en un show de vodevil.

También comenzó haciendo pequeñas actuaciones entreteniendo a las tropas británicas en el Reino Unido, en plena Segunda Guerra Mundial, sin embargo, concluido el conflicto, debutaría en la obra “Starlight Roof” (1947), y después con una versión de Cenicienta.

En 1954 tiene su primera vez en Broadway, pero el primer contacto con el éxito en la Meca del Teatro lo obtiene con “Mi bella dama”, que se convierte en un suceso. Años después, lo repetiría con una puesta en escena basada en la historia del Rey Arturo (“Camelot”, en 1961).

Cuando se anuncia que se realizaría la versión fílmica de “Mi bella dama”, Andrews no obtuvo el papel, el cual fue a dar a mandos de Audrey Hepburn. Sin embargo, fue contratada por la Casa Disney para protagonizar la cinta “Mary Poppins” (1964).

Está demás decir que fue un éxito mundial, y a nivel actuación, Andrews se alzaría con el Oscar y el Globo de Oro en la categoría de Mejor Actriz. Curiosamente, este no sería el debut de la señora Julie en el cine. Ese mismo año aparecería su primera cinta, “La americanización de Emily”, a la que también le fue súper bien en taquilla.

Un año después, vuelve a hacerse notar gracias a su papel en “La novicia rebelde” (otro clásico de los musicales de cine y teatro). Aunque fue de nueva cuenta nominada al Oscar (y esta vez no ganó), fue esta la cinta con la que se convirtió en una verdadera estrella. La prueba es que tendría mucho trabajo: “Millie: una chica moderna” (1967), y “Cortina rasgada” (1967, en la que por cierto, la dirigió Alfred Hitchcock) fueron sus siguientes trabajos.

En 1969 conoce a Blake Edward, con quien sostiene una relación amorosa que sólo terminó con el fallecimiento de él en 2010. Antes, se había casado y separado de Tony Walton, con quien duró ocho años y procreó una hija, Emma. Bajo las órdenes de Edwards, Andrews trabajó en varios proyectos. Por ejemplo, en un papel especial en “10: la mujer perfecta”, protagonizada por Bo Derek, así como en “Sois Honrados Bandidos” (1981).

Pero la que tal vez es la más grande colaboración entre ambos fue “Víctor/Victoria” (1982), donde interpretó a una mujer que se hace pasar por un hombre, dando lugar a miles de aventuras. Se convirtió en todo un fenómeno, fue de nueva cuenta nominada al Óscar e incluso para muchos esta es su mejor película.

Tras este paso, la presencia de Andrews en el cine se diluye un poco en los años ochenta y noventa. Pero en el 2001, la casa Disney la vuelve a llamar para protagonizar la cinta “El diario de la princesa”, que lanzó a la fama a Anne Hathaway. El éxito de la cinta, que era más para un público adolescente que uno infantil, hizo que en 2004 se filmara una secuela que también arrojó grandes dividendos.

De ahí, sus siguientes trabajos fueron a dar al terreno del doblaje. Hizo la voz de la reina Lilian, madre de la princesa Fiona en “Shrek 2” (2004), “Shrek tercero” (2007) y “Shrek para siempre” (2010), así como otras cintas como “Encantada” (2007) y “Valiente” (2012).

Como decíamos al principio, la también cantante y escritora no necesitó de tener una gran filmografía para lanzarse a la fama y ser reconocida. Prueba de ello es su nombramiento en el 2000 como Dama del Imperio Británico, a manos de la Reina Isabel; también cuenta con su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

A pesar de tener una carrera no muy larga, nadie puede negar que su paso por el cine es, como ella misma lo decía en “Mary Poppins”: Supercalifragilisticoespialidoso.

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