Close Up Clásico: Carmen Montejo

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Adelaido Martínez.-

Una actriz que llegó de Cuba se quedó en el corazón de todos los mexicanos. Hermosa y con talento al por mayor, fungió como estrella de nuestro cine, al que luego seguirían el teatro y la televisión. Esta es su historia.

Su nombre verdadero fue María Teresa Sánchez González y nació en la localidad cubana de Pinar del Río, el 26 de mayo de 1925. Comenzó su carrera siendo una niña, y debido a que usaba un look parecido al de Shirley Temple, fue conocida como la “Muñeca Sánchez”.

Estudió actuación en la Universidad de La Habana. En 1949 llegó a México vía Yucatán, y comenzó su andar por la radio, donde tuvo participaciones importantes.

Su carrera en el cine mexicano inició de la mano del director Gilberto Martínez Solares, quien le dio un pequeño papel en la cinta “Resurrección” (1942), que estelarizó Lupita Tovar.

Sin embargo, su primer papel importante  llegó con la cinta “No matarás” (1943), de Chano Urueta, quien fue, además, el la inspiró para cambiar su nombre artístico al de Carmen Montejo, apoyado por el protagonista masculino de la misma, Emilio Tuero, ya que ella se hospedaba en el hotel del mismo nombre de su apellido artístico.

Habría que recalcar que Urueta estaba enamorado de la actriz, así que la llamó para más proyectos, como “El camino de los gatos” (1944), de nueva cuenta con Tuero; de ahí, vinieron trabajos como “Entre hermanos” (1945), “A media luz” (1947) y una de sus participaciones más reconocidas, como la hermana de “Pepe el Toro” (Pedro Infante) y madre de “Chachita” en “Nosotros los pobres” (1948).

En 1951 vuelve a trabajar con Infante en “Qué te ha dado esa mujer”, siendo el objeto de disputa entre él y Luis Aguilar. Un año después, gana el Ariel por su trabajo en “Mujeres sin mañana”.

Otras películas importantes de esa época que contaron con la participación de doña Carmen fueron “Acuérdate de vivir” (1953), junto a Libertad Lamarque; “En la palma de tu mano” (1951), al lado de don Arturo de Córdova y “El vampiro” (1957), la cinta que encumbró a don Germán Robles.

Pasada esta época, y dada la caída de la calidad en las cintas nacionales, se diluye poco a poco la presencia de doña Carmen en el cine, teniendo apariciones esporádicas, aunque con papeles importantes, en cintas como “Los jóvenes” (1961), “La verdadera vocación de Magdalena” (1971), “El profeta Mimí” (1973, que le vale una Diosa de Plata), “Ni Chana ni Juana” (1984, sí, la de “La India María”), “Corazones rotos” (2001) y “Las caras de la luna” (2002), entre otras.

Hay que destacar su trabajo en teatro, donde tuvo la oportunidad de abarcar todos los géneros, desde el clásico (“La casa de Bernarda Alba”), pasando por otros títulos como “¿Quién le teme a Viriginia Woolf?”, “Lecho nupcial”, el exitazo “Adorables enemigas” y fue parte del kilométrico elenco de “Los monólogos de la vagina”.

Esa misma versatilidad se dio en la televisión, donde inició en 1960 en “El rapto” y de ahí pasó por proyectos como “Las momias de Guanajuato” (1962), “Apasionada” (1964),”El diario de una señorita decente” (1973), “Mundos opuestos” (1976), “El maleficio” (1983), “Cuna de lobos” (1987), “Mágica juventud” (1992), “Te sigo amando” (1996), “Amigos X Siempre” (2000), “Aventuras en el tiempo” (2001) y “En nombre del amor” (2008).

También es recordada su actuación en la serie “Tres generaciones” (1989), a cargo de Emilio Larrosa, donde actuaron también Angélica María y Sasha Sökol.

Carmen Montejo siempre manejó su vida con toda la discreción posible, y afortunadamente, nunca se le conoció algún escándalo. Se casó sólo una vez, y cuando desafortunadamente enviudó, no  quiso saber nada más.

Con un teatro que lleva su nombre, el Tepeyac, ubicado al norte de la ciudad de México, ese será uno de los máximos recuerdos para una gran actriz con todas sus letras, fallecida u 25 de febrero de 2013.