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Close Up Clásico: Elsa Aguirre

noviembre 16, 2015

Por: Redacción

Omar Villalpando.-

Considerada una de las actrices más bellas y talentosas de la Época de Oro del cine mexicano, Elsa Aguirre engalanó con su nombre las marquesinas de las salas cinematográficas gracias a películas que se volvieron un clásico en la historia de la industria fílmica nacional.

Proveniente de una familia humilde y numerosa, Elsa Irma Aguirre Juárez nació un 25 de septiembre de 1930 en la ciudad de Chihuahua. Cuando terminó la escuela primaria se vio obligada a trabajar en una tintorería para apoyar económicamente a sus padres.

Hasta entonces no había soñado con ser actriz y mucho menos una celebridad, hasta que al cumplir los 14 años su vida cambió radicalmente: junto a sus hermanas Alma Rosa e Hilda ingresó a un concurso de belleza organizado por la productora cinematográfica CLASA Films Mundiales, en el que obtuvieron el primero, segundo y tercer lugar respectivamente.

Así, Elsa Aguirre recibió como premio la exclusividad de un año para figurar en diversos medios. De inmediato llamó la atención de fotógrafos, periodistas y desde luego, productores de cine, debutando en pantalla grande con la película “El sexo fuerte” (México, 1946; Emilio Gómez Muriel).

Sin embargo, ese mismo año recibiría su primer protagónico en “Don Simón de Lira”, dirigida por Julio Bracho, comedia en la que compartió pantalla con Joaquín Pardavé, Manuel Medel y Raúl Castell. A partir de entonces se convirtió en una de las actrices más bellas y recurrentes del cine mexicano.

Siguieron cintas como “El ladrón” (México, 1947; Julio Bracho); los dramas “Algo flota sobre el agua” (México, 1948; Alfredo B. Crevenna), “Ojos de juventud” (México, 1948; Emilio Gómez Muriel); “Medianoche” (México, 1949; Tito Davison) y el clásico “Lluvia roja” (México, 1950; René Cardona), donde encarnó a una mujer tradicional y religiosa enamorada de un cruel mercenario (Jorge Negrete).

Es en esta etapa cuando periodistas de la época notan el parecido que tiene con María Félix, y orquestan una supuesta rivalidad con “La Doña”, aunque Elsa Aguirre la ha desmentido en múltiples ocasiones, dando cuenta del trato amable que siempre tuvo con la máxima diva del celuloide nacional.

La década del 50 marcó más éxitos para Aguirre gracias a las cintas “La liga de las muchachas” (México, 1950; Fernando Cortés), “Una mujer decente” (México, 1950; Raúl de Anda) y “La mujer que yo amé” (México, 1950; Tito Davison), donde actuó al lado de Agustín Lara interpretando a una joven paralítica que después logra caminar y comienza a llevar una vida desenfrenada.

Su carrera también quedaría consagrada al participar en “La estatua de carne” (México, 1951; Chano Urueta), dando vida a joven hermosa pero vulgar que es explotada por un viejo degenerado, y se enamora de un prestigiado escultor que es casado.

En esta etapa también actuó en “Acapulco” (México, 1952; Emilio Fernández), “La perversa” (México, 1952; Chano Urueta), “La doncella de piedra” (México, 1956; Miguel M. Delgado), así como en otro clásico de su filmografía: “Vainilla, bronce y morir (una mujer más)” (México, 1957; Rogelio A. González), al lado de José Gálvez e Ignacio López Tarso, con quien sostuvo un romance en la vida real.

Del cine a la TV

Ya en la década del 60, Elsa Aguirre diversifica su carrera y debuta en televisión invitada por el actor y productor Ernesto Alonso para participar en la serie “Las momias de Guanajuato” (México, 1962), para seis años más tarde repetir la experiencia y actuar en “Leyendas de México” (México, 1968).

Otros largometrajes indispensables en su trayectoria son las comedias “El matrimonio es como el demonio” (México, 1969; René Cardona Jr.), “El cuerpazo del delito” (México, 1970; Rafael Baledón, René Cardona Jr., Sergio Véjar), en el segmento “La seductora”; y “Cómo enfriar a mi marido” (México-Ecuador, 1970; René Cardona Jr.), donde hizo de dama rica y moralista harta de las francachelas de su marido (Julio Alemán), y planea matarlo, aunque sin mucho éxito.

Asimismo ha intervenido en obras de teatro, y dramaturgos mexicanos de la talla de Hugo Argüelles solicitaron su colaboración para actuar en puestas como “La ronda de la hechizada” (1967) y “La dama de la luna roja” (1969).

Dedicada más a su familia y a otros quehaceres personales, en la década del 80 sólo actúa en una cinta: “Albur de amor” (México, 1980; Alfredo Gurrola), para luego debutar oficialmente en las telenovelas cobijada por Televisa, con los títulos “Acapulco, cuerpo y alma” (México, 1995), “Mujeres engañadas” (México, 1999), “Lo que es el amor” (México, 2002) y “Belinda” (México, 2004). Esta última representó su ingreso a TV Azteca.

Elsa Aguirre, quien afirma no estar retirada todavía del mundo del espectáculo, vive actualmente en Cuernavaca, donde practica la disciplina que le ha permitido mantenerse en cuerpo y mente: yoga.

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