Cinco hombres persiguen sus metas en “La delgada línea amarilla”

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Fernando Díaz Juárez, enviado.-

GUANAJUATO, Guanajuato | En 2008, el cineasta mexicano Celso García realizó un viaje en carretera de Guadalajara —donde vive— a San Luis Potosí. Durante el trayecto se topó con una cuadrilla de hombres que pintaban líneas en el pavimento para dividir ambos carriles.

En ese momento, cuando comenzó a llover y corrieron a refugiarse en la camioneta que tenían, el realizador tuvo la idea escribir el guión de una película y dirigirla. Así nació “La delgada línea amarilla”, una comedia dramática que representa su ópera prima, y es protagonizada por un reparto multiestelar.

Esa imagen de cuando corren a resguardarse de la lluvia se me quedó muy grabada; me gustó mucho y consideré que había algo para contar. Me pregunté de dónde venían esos hombres, de qué hablaban mientras trabajan, con qué sueñan…”, señaló García en entrevista con Filmeweb.

“La delgada línea amarilla” narra la historia de “Antonio” (Damián Alcázar), un hombre maduro que luego de trabajar durante varios años como velador en un deshuesadero de carros, es sustituido por un perro guardián.

Solo, atormentado por el recuerdo de una esposa muerta y un hijo al que no ha visto en más de una década, se reencuentra con el ingeniero (Fernando Becerril) para el que alguna vez trabajó en la construcción de una obra.

Tras verlo sin muchos ánimos lo emplea de nuevo en una misión casi titánica: le encomienda pintar las líneas amarillas de 245 kilómetros de carretera en sólo 15 días, antes de que comience la temporada de lluvias.

En ese viaje el testarudo y malhumorado “Antonio” no está solo; le acompañan tres hombres que cargan sus respectivos costales con sueños y problemas.

“Gabriel” (Joaquín Cosío) es un trailero que ha dejado de manejar debido a su escasa visión; “Mario” (Gustavo Sánchez Parra) está recién salido de la cárcel pero quiere regenerarse; el joven “Pablo” (Américo Hollander) huyó de casa debido a problemas familiares; y “Atayde” (Silverio Palacios) extraña su casa y a su esposa.

A pesar de sus personalidades tan dispares, en medio de risas y situaciones cómicas, los cinco deben convivir para pintar la carretera bajo un sol abrasador y con temperaturas casi asfixiantes, no sin sortear los regaños de “Antonio” y tener la compañía de una simpática perra a la que bautizan como “Canela”.

Muchas veces nos cruzamos  con estos hombres cuando vamos en la carretera, y en dos segundos los dejamos de ver, nunca más volvemos a saber nada de ellos.

Creo que valía la pena contar una historia de ellos, hacerles un homenaje por su trabajo y también hablar del lado masculino, pues pocas veces se aborda la parte sentimental de los hombres en el cine mexicano”, dijo Celso García.

Se trata de una road movie en la que no todo es miel sobre hojuelas, y su final trágico conmueve a más de un espectador, haciéndolo transitar por distintos estados de ánimo.

Celso se fija en cosas que podrían parecer muy insignificantes o sin importancia, y las sabe sacar a relucir para mostrarlas en toda su grandeza; ahí está un gran secreto del arte, de lo que nos emociona como público”, expresó la actriz Tara Parra, quien participa con un personaje pequeño pero trascendente para la trama.

De acuerdo con el cineasta, “La delgada línea amarilla” es el fruto de seis intensos años de trabajo: desde 2008, cuando tuvo la idea de realizar la película, hasta el año pasado, que finalmente pudo filmarla durante seis semanas en los alrededores de San Luis Potosí.

También recibí mucho apoyo de mi equipo y de los protagonistas, grandes actores que a pesar de sus apretadas agendas de trabajo siempre estuvieron al pendiente y me preguntaban cómo iba la financiación del proyecto, algo muy difícil de conseguir”.

El filme, producido por Guillermo del Toro, Bertha Navarro y Alejandro Springall, compitió en la Selección Oficial Largometraje México del 18 Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF, por sus siglas en inglés), que concluyó hace unos días.

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