Carlos Álvarez participa en serie de Televisa sobre movimiento estudiantil del 68

febrero 2, 2018

Por: Redacción

Un comandante corrupto y malcriado. Un poeta atormentado. Un líder político que cría cuervos en el mundo del futbol. Todo eso y más ha sido el actor Carlos Álvarez con tal de reflejar la vida, que es el sueño por el que decidió dedicarse a la actuación. Y como consecuencia natural, ha conseguido también ‘ser visto’ ya que después de 33 años de trayectoria, en los que ha hecho teatro, cine y televisión, ha llegado por fin al punto en que la gente lo reconoce en la calle y le pide una foto.

Pero es necesario aclarar que ‘ser visto’ no viene de un interés por la fama, sino una consecuencia de su trabajo y, en última instancia, parte de su historia familiar. “Soy hijo de padres ciegos, entonces ahí está la interpretación psicológica de  por qué busco ser visto y también explica, por otro lado, mi fascinación por la fotografía”.

Este afán por la actuación lo llevó a estudiar teatro con Ludwik Margules, Héctor Mendoza y Raúl Quintanilla. De manera natural, hizo mucho teatro en Bellas Artes, televisión con HBO (actuó en los 13 episodios de Capadocia) y cine (trabajó en cortometrajes de Alejandro González Iñárritu y Carlos Cuarón y en películas como Cristiada con Andy García y Sin remitente, por citar algunas). En 1996 entró a TV Azteca participando en telenovelas como Nada personal y El candidato pero hace un par de años ganó notoriedad con La fiscal de hierro y de ahí se ligó con Las Malcriadas, en donde desarrolló el personaje del comandante ‘Magaña’, policía al servicio de la villana, interpretada por Rebecca Jones.

Después de 30 años de carrera tengo un personaje que se hace memorable. A la gente le gusta mucho porque me dieron chance de hacerlo hablar de manera realista, con groserías. Es un personaje tremendo, misógino, homofóbico. Creció mucho”.

Pero este camino a la fama comenzó a los 16 años, cuando ingresó a la compañía de teatro semiprofesional ‘Julio Taboada’, que era dirigida por uno de sus hijos, Adrián Taboada, quien le regaló el libro Un actor se prepara, de Constantin Stanislavski.

“Ese libro me encaminó hacia la utopía de dedicarme al arte, algo que es muy difícil por las condiciones que vivimos en este país”, recordó Álvarez 30 años después y colocado ya no en una utopía, sino en la realidad de ser actualmente actor en la teleserie Las Malcriadas, en la serie Club de Cuervos, y en el monólogo teatral Una vez NUNCA MÁS.

Él sabe que el reconocimiento que goza se debe sobre todo a su trabajo en los dos primeros. “La televisión me permitió finalmente asociar mi nombre a la imagen. Lo reconozco: me encanta que me vean, que la gente reconozca mi trabajo. Tristemente eso no sucede en el teatro. Sí, es muy grato que en las obras te vean  5 o 300 personas y que salgan conmovidas del foro, pero la satisfacción de que la gente prenda la tele y te vea es algo distinto”.

Por eso combina ambas cosas. “Mi verdadera pasión es el teatro”, dice cuando tiene que elegir. “Todo en lo que he participado me ha dado algo de mi formación. No voy con la idea de que el teatro se tenga que sufrir; esa cuestión le ha hecho mucho daño al actor. Entiendo que la actuación debe ser diversión, me identifico con esta idea de que actuar en inglés es play”.

Esta filosofía marca el monólogo que actualmente presenta todos los jueves en el Foro Cultural Bellesecene, ubicado en la calle Zempoala 90, colonia Narvarte.

Dirigido por Alejandro César Tamayo, Carlos Álvarez se pone en la piel de Edgar Allan Poe (su capacidad camaleónica es una de sus mayores virtudes) para, a partir del poema El Cuervo, plantear al espectador preguntas sobre la eterna dualidad de la vida y la muerte, la oscuridad y la luz, el bien y el mal, agonía y éxtasis. “Al final descubrimos que van de la mano: para valorar una, debes haber padecido la otra. Es una obra a través de la fusión de 3 poemas y 3 cuentos salpicados con detalles de su tormentosa vida”.

El monólogo estrena temporada con funciones todos los jueves a las nueve de la noche, hasta el 29 de marzo, pero se presentó por primera vez hace 5 años y suma ya más de 100 representaciones.

Pero no sólo de tragedia gótica se alimenta la carrera de Álvarez. “Hace años, cuando atravesé una de esas etapas sin chamba, me fui a vivir a Cancún. Anduve de mesero, pero todo se me caía. Fui un fracaso, no pasé de garrotero. Regresé a México y en una reunión de amigos me entero de que Julián Pastor estaba dando un curso sobre stand up comedy. Yo tenía mis prejuicios con la comedia, pero dije ‘vamos’. Desde el primer día quedé enamorado”.

Desarrolló su propio stand up llamado Bajo control en el que hacía hasta 100 voces diferentes a partir de una crítica hacia aquella vieja forma de hacer doblaje de series y películas. Pero también había crítica hacia personajes de la política. “Resultó, sin pensarlo, en un espectáculo que funcionaba en diferentes niveles”.

De hecho, prepara una nueva versión para estrenarla ahora que se acerca la época de las campañas electorales de México.

Esta formación en la comedia le permite a Álvarez manejar, además del registro del melodrama en telenovelas, el de la comedia en Club de Cuervos, serie de Netflix en la que interpreta a ‘Roberto Conde’, el líder de PRL, partido político que maneja a su antojo Nuevo Toledo, la ciudad ficticia donde se desarrolla esta historia de un equipo de fútbol que quiere ser campeón.

Es así que, ya sea como comandante en TV Azteca, poeta en el Bellescene o político en Netflix, Carlos Álvarez ha conseguido su anhelo de ‘ser visto’.

Próximamente, Carlos Álvarez regresará a Televisa, empresa en la que también trabajó en los años ochenta y hasta principios de los noventa; pero ahora con una nueva encomienda que lo pondrá en el ojo del huracán: la serie sobre el movimiento estudiantil de 1968 en México.

No puedo adelantar más; sólo te digo que tendré un personaje trascendental, que detona todo el conflicto y que es de relevancia para la trama”.

Por: Víctor Hugo Sánchez

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