Caleidoscopio: Ricardo Montalbán, el mexicano consentido de Hollywood

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Fernando Díaz Juárez.-

Los mexicano norteamericanos se han agrupado en la denominación de “chicanos”, y aunque a lo largo de la historia del cine abundan películas sobre esta búsqueda de integración, a la fecha el término está en desuso, porque ahora pertenecen a esa capa de la sociedad norteamericana, que llaman “hispanos”. En este grupo se incluyen miembros de países de América Latina y España, que han encontrado lugar allí.

El fenómeno de los “chicanos” es ahora analizado por estos expertos que vienen de universidades de California o Nuevo México, amparados por jugosas becas y el apoyo de nuestra Máxima Casa de Estudios y de instituciones como la Cineteca Nacional, que ha dedicado ciclos y conferencias sobre el tema.

Cabe recordar que hace unos años, este último recinto exhibió la película de Anthony Mann, “Mercado humano” (Border Incident, 1949), que tuvo su estreno en Ciudad de México en 1950.

Una figura importante del filme es Ricardo Montalbán, a quien las nuevas generaciones conocen gracias al personaje del “Señor Rourke” en la serie “La isla de la fantasía”, y también al abuelo que hizo en “Spy Kids”, bajo la dirección de Robert Rodríguez.

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Las películas que Montalbán hizo con Rodríguez, constituyen su testamento fílmico y dan cuenta de la entrega de un actor a su profesión que todavía trabajó a los 88 años, cuando murió.

Estaba ya muy avanzada su enfermedad lumbar, resultado de un accidente que sufrió cuando filmaba el western “A través del ancho río” (Across the Wide Missouri, 1951), dirigido por William Wellman, y llevando de compañeros a Clark Gable y la mexicana María Elena Marquez, en la única cinta para Hollywood que hizo en su carrera.

Montalbán cayó de un caballo en una escena de acción y nunca se recuperó del todo, aunque con su acostumbrado profesionalismo, bailó “La bamba” con Cyd Charisse, en “Fiesta” (1947), su primera película para la productora MGM, que lo tuvo bajo contrato de exclusividad por muchos años.

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Ricardo también bailó samba con Lana Turner en “Mi amor brasileiro” (Latino Lovers, 1953); nadó con Esther Williams (además de torerar con ella en “Fiesta”), en incontables películas musicales que lo situaban como “el nuevo Valentino” en Hollywood.

Su éxito en el cine norteamericano le valió el realizar una carrera paralela en el cine mexicano de la gran época. Filmó con Emilio Fernández el clásico “Pepita Jiménez”; con Roberto Gavaldón lució su presencia física en “Sombra verde”, y antes en la década del 40, antes de establecerse en Los Angeles, donde se casó con Georgiana Young —su esposa hasta el momento de su muerte—, Ricardo protagonizó un melodrama malón la verdad, “Nosotros”, al lado de Emilia Guiú.

Precisamente ese título le sirvió para integrar el grupo Nosotros en Hollywood, que buscaba mejores oportunidades de trabajo para los mexicano norteamericanos en la industria.

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