Caleidoscopio: Los Aristemos. Tampoco es para emocionarse tanto

febrero 10, 2019

Por: Redacción

A nadie resulta extraño que Televisa y uno de sus productores consentidos, Juan Osorio, hayan encontrado una mina de oro en la historia de ‘Los Aristemos’, que muestra el inocente y tierno romance gay de dos adolescentes y que se desarrolla como parte de la telenovela Mi marido tiene más familia.

El éxito de esta subtrama se debe sin duda a la naturalidad de los protagonistas: Emilio Osorio (‘Aristóteles’) y Joaquín Bondoni (‘Temo’), cuyos personajes deben enfrentar miedos, temores e inseguridades respecto a su salida del clóset y también en torno a su noviazgo, hasta ahora uno de los más “aceptados” y viralizados en la historia reciente de las telenovelas.

Si bien el romance de ‘Los Aristemos’ contribuye a visibilizar de forma positiva a una comunidad que sigue siendo estigmatizada; sin el típico cliché y estereotipo del gay afeminado y gracioso que, durante años, muchos melodramas se han empeñado en mostrar, esta historia tampoco descubre el hilo negro y hasta le sale debiendo a varios miles de espectadores, al menos a aquellos que tienen un criterio forjado de cómo no debe abordarse una historia de temática homosexual en la pantalla chica.

Debiendo porque además de predecible y sin una vuelta de tuerca interesante, existe un problema de doble moral que no le permite a la trama ni a los personajes desarrollarse con libertad, y que también está ligado a posibles cuestiones de “censura”.

Y es que a pesar de que ‘Temo’ y ‘Aristóteles’ externan el amor que sienten el uno por el otro, su contacto físico es limitado y tampoco ha habido un beso entre ambos, como ocurriría en la vida real con cualquier pareja gay y como han esperado muchos televidentes, sobre todo adolescentes identificados con ‘Aristemo’.

Recientemente se “filtró” en redes sociales una imagen que supuestamente muestra la escena del tan ansiado beso en la boca entre ambos. No es más que un fotomontaje que ha levantado expectativas en los espectadores, esos que gustan de historias básicas con personajes básicos.

Llámenlo morbo o simple expectativa del público, pero después de todo las telenovelas son y deben ser eso que tanto han predicado sus productores: reflejo “fiel” de la vida cotidiana, pero que por cuestiones morales quedan en intento fallido al querer mostrar una historia enfocada en la diversidad sexual.

Repitiendo las palabras de cientos de espectadores que han expresado esta inconformidad en redes sociales: “si van a hacer algo que lo cuenten bien y como es, no como pretenden que sea”. ¡Y vaya que tienen toda la razón!

El éxito de ‘Los Aristemo’ ha sido tal, que Juan Osorio ya confirmó una serie enfocada única y exclusivamente en ambos personajes, así como un musical que los llevará de gira por diversas ciudades de la república.

Incluso este romance de ficción ha hecho que la Alianza Gay & Lésbica Contra la Difamación (GLAAD, por sus siglas en inglés) haya nominado a la edición 30 de sus premios a Mi marido tiene más familia, en la categoría de Mejor Serie escrita en español, por ser una producción incluyente que representa de forma justa a la comunidad gay.

Los galardones se entregarán en dos ceremonias, la primera el próximo 28 de marzo en Los Angeles; y otra el 4 de mayo en Nueva York.

Osorio también ha dado a conocer que la producción de Mi marido tiene más familia ya graba los últimos capítulos, y no dudamos que el esperado beso de “Los Aristemos” vaya a ocurrir durante el desenlace de la telenovela.

Esta no es la primera vez que un “culebrón” mexicano dedica espacio en su trama a una relación homosexual. Entre las pioneras destaca La vida en el espejo (1999), donde los personajes interpretados por José María Yazpik y Manuel Blegerman debían enfrentar todo tipo de prejuicios sociales.

Más recientemente en Papá a toda madre (2017), los actores Andy Zuno y Raúl Coronado sorprendieron a los espectadores con un romance ficticio que llegó al punto más “alto” cuando sus respectivos personajes se dieron un “beso” que no convenció del todo a gran parte de los seguidores.

Aunque diversos melodramas mexicanos han dado cabida a subtramas de temática gay, los prejuicios sociales y la doble moral seguirán impidiendo, de momento, que sean protagonizados de principio a fin por personajes homosexuales y sus múltiples complicaciones. Una labor de entretenimiento nada fácil tomando en cuenta a nuestra sociedad machista y homofóbica.

Por: Fernando Díaz Juárez | @fercho_potter

Periodista todoterreno ha encontrado en el cine la expresión única para transmitir ideas, sentimientos y formas de ser. Ha transitado por medios como TV Azteca, donde fungió como analista de contenidos. Egresado de la Universidad de Periodismo y Arte en Radio y Televisión (PART), también ha colaborado para publicaciones como las revistas Chilango, Tiempo de Joyas, Quo y Tec Review, esta última del Tecnológico de Monterrey.

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