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Caleidoscopio: Isela Vega, más que un símbolo sexual del cine

marzo 4, 2016

Por: Redacción

Fernando Díaz Juárez.-

Cuando se revisa con cierto rigor la filmografía de Isela Vega, puede verse en forma muy precisa que esta actriz nacida en Hermosillo, Sonora, no ha perdido vigencia artística desde que filmó “Las reglas del juego”, en 1971, aunque antes ya había ingresado al cine mexicano. Ahora cuando alguien se refiere a ella, se alude en forma equivocada su nexo con el llamado “cine de ficheras”, que no es otra cosa que una extensión del cine de “cabareteras” que siempre ha estado presente en el cine nacional, pero no hay duda que es una figura que representa mucho más que eso.

Cualquier cosa se puede decir de Isela, menos que debe su popularidad en el cine mexicano a esa corriente popular que dejó mucho dinero en las taquillas. De una manera casual hizo dos o tres películas de ese subgénero, pero su nombre siempre estuvo asociado con otra clase de películas, más ambiciosas artísticamente hablando como han sido “La viuda negra” (1977), de Arturo Ripstein; o bien “Las apariencias engañan” (1978), de Jaime Humberto Hermosillo, eso sin contar su incursión en el cine del norteamericano de Sam Peckinpah, a partir de “Tráiganme la cabeza de Alfredo García”, de 1974.

Tal vez por esos antecedentes, la actriz fue “descubierta” por nuevos directores tanto en el cine como en la televisión. Como Luis Estrada, que la dirigió en “La ley de Herodes” (1999). En los últimos cinco años se le ha visto en “Amar”, “Crónicas chilangas”, “El infierno”, “Salvando al soldado Pérez”, “Los inadaptados”, “Más allá del muro”, “Las horas contigo”, “El Jeremías” y próximamente “American Curious”.

Además están sus participaciones en series de televisión que han conquistado muchos espectadores: “Terminales”, “Mujeres asesinas” y “El pantera”.

Caleidoscopio 2

Debido a su amistad con el fallecido Sam Peckinpah, Isela Vega es invitada también con frecuencia a seminarios sobre la obra del cineasta en universidades de Estados Unidos e Inglaterra. Ella nunca tuvo ninguna relación amorosa con el director, pero a partir de “Tráiganme la cabeza de Alfredo García”, compartieron muchas experiencias profesionales y puede decirse que fue su mentor e impulsor para que ella también se lanzara al ruedo como directora con “Los amantes del señor de la noche”, que también produjo. Otro trabajo como guionista y productora es el de “Una gallina muy ponedora”.

Sin embargo, fue tan decepcionante su experiencia como productora y guionista de esas dos películas, que nunca la volvió a repetir. Le tocó conocer a fondo el negocio de la exhibición, pero no le gustó el trato que le dieron a su trabajo. A partir de la película de Peckinpah reparte su residencia entre México (Acapulco, para ser precisos), y Los Ángeles. En las décadas del 70 y 80. Fundó su empresa Isela Vega Video, pero como no estaba asociada con ninguna trasnacional, muy pronto concluyó también esa operación.

Durante el periodo hollywoodense, Isela hizo películas de buen recuerdo como “Barbarosa”, con el director australiano Sam Schepisi; también trabajó con el gran productor Dino de Laurentiis, comenzando con “Drum”. En Hollywood su agenda siempre estaba abierta a muchas ofertas, fue así que la llamaron para hacer uno de los episodios de la serie “Conan el bárbaro”, o películas de integración de hispanos a la sociedad norteamericana, como “Las calles de Los Ángeles”. Seguir en la actuación es lo que le ha dado mayores satisfacciones.

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