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Caleidoscopio: No, gracias, las comedias románticas mexicanas me dan asquito

Hace unos días sostuve cierta conversación con un grupo de amigos cinéfilos que han dejado de tener gusto por el actual cine mexicano, al menos aquel que tiene como bandera entretener y divertir a los espectadores a través de géneros como la comedia romántica.

Y tal vez tengan mucha razón: en los últimos años la producción de nuestro cine ha estado mucho muy enfocada en historias cuyo eje central son los conflictos amorosos, con la ya consabida dosis de comedia y enredos que en la mayoría de los casos, dejan bastante que desear a nivel narrativo, de actuación e incluso de dirección.

Sí, historias predecibles, llenas de clichés, de estereotipos, poco originales; vendidas por sus productores como las cintas que harán hito en la historia del cine mexicano; en algunos casos remakes de películas que fueron taquillazos en otras partes del mundo; y peor aún, financiadas con recursos públicos a través de fideicomisos. ¡What a fuck!

¿A qué se debe su arrasador éxito en cartelera? Posiblemente a que nos guste el humor y la comedia fácil, ya digerida, sin el chance de tener que pensar por nosotros mismos y rascar un poco en los personajes, en las situaciones.

Y claro, también a nuestra escasa cultura cinematográfica que da como resultado aceptar casi cualquier comedia romántica mexicana que se estrena en pantallas del país, con el argumento de que “el público se va a identificar con los personajes y la historia”.

En gustos se rompen géneros y hay quienes han llorado de risa o de sentimiento con comedias románticas sosas, abyectas y sinsentido como El tamaño sí importa, ¿Qué culpa tiene el niño?, No manches Frida (¡ya viene la segunda parte!), Me gusta, pero me asusta; Cómo cortar a tu patán o Lo más sencillo es complicarlo todo, entre una considerable lista de cintas producidas en los últimos años.

Incluso figuran las comedias 3 idiotas, Cómo matar a un esposo muerto, Una mujer sin filtro o Cuando los hijos regresan, ésta una de las últimas cintas mexicanas en ser estrenadas el año pasado, y que muchos esperábamos con ansias por el rol protagónico que llevó la estupenda Carmen Maura. Lástima que la historia se haya quedado bastante corta para una actriz española de tal envergadura.

Sin embargo, no todo es pesimismo de mi parte y de muchos otros que gustan de una buena comedia romántica mexicana -o simplemente comedia-, pues figuran casos excepcionales que han sorprendido, tal es el caso de la súper popular Nosotros los Nobles (Gary Alazraki), Todos queremos a alguien (Catalina Aguilar Mastretta) o Tercera llamada (Francisco Franco), las tres sinónimo de que puede hacerse buen cine mexicano para divertir y entretener.

La forma de hacer cine y contar historias en pantalla grande ha cambiado con el tiempo, pero ¿volveremos a la época en que se producían comedias románticas de calidad como ‘Cilantro y perejil’, por ejemplo?

Por: Fernando Díaz Juárez | @fercho_potter

Periodista todoterreno que ha encontrado en el cine la expresión única para transmitir ideas, sentimientos y formas de ser. Ha transitado por medios como TV Azteca, donde fungió como analista de contenidos. Egresado de la Universidad de Periodismo y Arte en Radio y Televisión (PART), también ha colaborado para publicaciones como las revistas Chilango, Tiempo de Joyas, Quo y Tec Review, esta última del Tecnológico de Monterrey. Actualmente se desempeña como editor de Filmeweb.

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