Caleidoscopio: El terrible encanto del cine 3D

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Fernando Díaz Juárez.-

Este 2016 se cumplirán 64 años que hizo su primera aparición en las salas cinematográficas la película en tercera dimensión “El león Bwana” (Bwana Devil, 1952), una cinta independiente del cine norteamericano protagonizada por Robert Stack, el recio actor que encarnó al implacable policía de Chicago en la serie televisiva “Elliott Ness”.

En esta época, cuando las películas en 3D llegan a las pantallas del mundo, con la perfección tecnológica que ayuda al espectador a participar en manera interactiva en tramas de acción, de personajes animados e incluso comedias, ya nadie recuerda aquellas primeras cintas con las que se pretendía atraer a los aficionados al cine y sacarlos de sus casas para ganarle la batalla a la televisión.

México era en aquel 1952 el reino de las películas, aunque ya algunos canales televisivos gozaban de cierto auge, y el juguete de la tercera dimensión en el cine fue permitiendo la llegada de otras producciones que le permitían al público vivir la sensación de que las imágenes se desbordaban de la pantalla.

Después de aquella película modesta del “El león Bwana”, se estrenó en dos salas capitalinas “El museo de cera”, con el actor Vincent Price, quien interpretó a un diabólico coleccionista de víctimas a las que guardaba en su propia efigie de cera.

La fiebre del 3D duró apenas un par de años en la industria fílmica de Hollywood, y a pesar de que existen muchos títulos realizados incluso por directores famosos, a México ya no llegaron todas esas cintas, porque la Warner Bros., con “Museo de cera”, le ofrecía al espectador la alternativa de escoger esta historia de terror para verse con lentes especiales, que se regalaban; o con fotografía plana, porque se había corrido la leyenda urbana que este formato afectaba los ojos del espectador.

Caleidoscopio 2

Es así que cintas como “Con M de muerte” de Alfred Hitchcock, con Grace Kelly y
Ray Milland, nunca se vio en nuestro país en 3D. La gran escena era cuando la futura princesa Gracia Patricia de Mónaco se defendía de un asesino, armada de unas tijeras (era la imagen de la publicidad del filme), y a muchos siempre les quedó la duda de saber cómo salían de esa pantalla.

El musical “Bésame Catalina”, de George Sidney, con Howard Keel y Kathryn Grayson, y música de Cole Porter, basada en “La doma de la bravía” de William Shakespeare, también se hizo en 3D, pero los cinéfilos mexicanos nunca la conocieron con ese atractivo visual.

En el cine mexicano hubo sólo una película en 3D: “El jinete” (1954), dirigida por Vicente Orona. Historia de acción protagonizada por Martha Roth y Dagoberto Rodríguez.

El público desechó el juguete de la 3D, y las productoras volvieron a la imagen plana, aunque hubo algunos casos, como el de Andy Warhol, que produjo “Flesh for Frankenstein” (1974), y por su contenido erótico se difundía en las salas de cine especializadas alrededor del mundo.

Terror y erotismo eran la mejor combinación. Sus estrellas eran el alemán Udo Kier y el símbolo sexual del cine de Warhol, Joe Dalessandro. En México el productor y director Gustavo Alatriste exhibió esta cinta en funciones de medianoche en una cadena de salas de arte que luego desaparecieron. Con la ayuda de lentes especiales, el público se divertía viendo gente destripada y genitalia al por mayor.

Ocasionalmente se hicieron otras películas en ese formato en la década del 70, como “Tiburón. 3D”, en 1983. Y el gran momento de esa modalidad ha recobrado fuerza en este nuevo siglo.

Imagen principal: Still de la cinta “Con M de muerte” de Alfred Hitchcock

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