Caleidoscopio: De videos Beta, DVDs y tecnología digital en el cine

agosto 20, 2018

Por: Redacción

En esta época cuando podemos crear colecciones de nuestras películas favoritas, en un concepto tecnológico llamado “nube”, nos parece cada vez más lejano aquel tiempo cuando se consideraba un triunfo verdadero poseerlas en las cajitas de los sistemas de video Betamax y VHS, posteriormente los discos en video laser, y luego los DVDs y sus “hijitos” los minidiscos. Todo eso ocurría entre 1970 y 1980.

En la memoria todavía podemos guardar el recuerdo de la emoción de haber descubierto las películas, asistiendo a una sala donde se proyectaba desde una cabina y por medio de proyectores que habían evolucionado para sorprendernos con los diversos formatos de imágenes: el Cinemascope, el Vistavisión, el Todd Ao, el Cinerama, el Totalscope y hasta el Mexiscope.

Por cierto, que el sistema fotográfico Todd-ao es una marca muy frecuente en las grandes producciones de la actualidad. Lo inventó un gran productor, Mike Todd, a quien se le reconoce como autor total de una película que hizo una revolución en 1959 en el siglo pasado: La vuelta al mundo en 80 días, donde triunfo nuestro Mario MorenoCantinflas” con las grandes estrellas de Hollywood David Niven, Shirley MacLaine y Frank Sinatra.

El productor murió en un accidente aéreo y heredó a su inconsolable viuda, la hermosa y divina Elizabeth Taylor, muchos millones y la marca Todd-ao.

A los  cinéfilos que se resistían a quedarse atrapados viendo la televisión en casa, les resultaba toda una aventura acercarse a la sorpresa maravillosa de ver películas con las tribus urbanas. Ahora ha cambiado la propuesta de ver películas, porque podemos “guardar” las favoritas en nuestros smart phones, laptops, tablets o computadoras de escritorio.

Todas las cadenas de exhibición en el mundo están llegando a la consumación de la magia del celuloide, su muerte y desaparición con los sistemas digitales. Porque ahora se ofrecen espectáculos en video digital que se trasmiten vía satélite, y pueden ser lo mismo partidos deportivos que montajes de ópera.

Cinépolis ha liderado en México ese mercado con dicho procedimiento de sistemas de exhibición completamente digitales como parte de sus contenidos alternativos, y uno se acostumbra muy pronto a la calidad que tienen las presentaciones de estrenos de películas, y el sonido que algunas veces nos sorprenden cuando accedemos a una de sus salas pequeñas, donde los efectos de alguna historia de acción parecen surgir por debajo de nuestras butacas.

Había la esperanza que cada espectador se volviera como los personajes de la novela genial de Ray Bradbury, Fahrenhei 451, una película viviente que pudieran memorizar como aquellos heroicos fugitivos de un planeta fascista del futuro, que memorizaban sus historias favoritas, pero esa esperanza se ha perdido porque hasta el oficio de cinéfilo está desapareciendo.

Hoy día nadie memoriza títulos ni tramas, sólo datos de los géneros: acción, terror, drama o comedia que se explotan actualmente en la industria del entretenimiento fílmico, y comentan que se enganchan para ver las películas como una forma de combatir el insomnio por las noches en sus recámaras; y con los aficionados a las gustadas series televisivas pasa más o menos lo mismo.

Por: Fernando Díaz Juárez

Periodista todoterreno ha encontrado en el cine la expresión única para transmitir ideas, sentimientos y formas de ser. Ha transitado por medios como TV Azteca, donde fungió como analista de contenidos. Egresado de la Universidad de Periodismo y Arte en Radio y Televisión (PART), también ha colaborado para publicaciones como las revistas Chilango, Tiempo de Joyas, Quo y Tec Review, esta última del Tecnológico de Monterrey.

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