Caleidoscopio: ¡Colados a la orden en las conferencias de prensa!

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Fernando Díaz Juárez.-

El periodismo es una de las pocas profesiones —oficio todavía, aseguran varios amigos colaboradores—, que nos da el doble privilegio de trabajar y disfrutar al mismo tiempo… al menos en lo que a la fuente de espectáculos se refiere.

Aclaro: espectáculos referido cien por ciento al trabajo de actores, directores, productores, cineastas, conductores y demás personas que intervienen en la industria del entretenimiento, no a chismes y mucho menos a sus vidas personales.

No es mi objetivo sonar pretencioso, pero tenemos oportunidades que muchos envidiarían, como ver las películas antes de su estreno comercial, o viajar con todos los gastos pagados a festivales internacionales de cine, sea en México o en cualquier otro lugar del mundo.

También desayunar, comer o cenar en algunos de los mejores restaurantes; recibir obsequios durante las conferencias de prensa para “motivarnos” a escribir una buena nota (eso en el argot periodístico se conoce como ‘chayo’); y conocer en persona a los actores, directores o cantantes del momento.

Tal vez por eso ciertas personas han emprendido la azarosa tarea de desafiar toda prohibición, para hacerse pasar como reporteros y con ello obtener esos “beneficios”.

Sí, los famosos “colados”, que en los últimos años se han multiplicado cual gremlins bien comidos después de las doce de la noche. “Cocteléitors”, por su afición a gorrear las bebidas y los canapés durante eventos especiales.

Es un hecho que como periodistas de espectáculos nos conocemos, o simplemente nos ubicamos de vista, por eso es muy fácil identificarlos: casi siempre brillan por su aspecto desaliñado; si se trata de un desayuno demuestran apetito insaciable —los más osados se embolsan galletas, refrescos de lata y hasta sobrecitos de azúcar para el café.

Incluso pueden hacer un escándalo en público cuando no se les trata como reporteros (obvio no lo son), y en ocasiones tienen el atrevimiento de hacer preguntas en plena rueda de prensa sin tener la menor idea de lo que se habla.

¿Cómo es que estas personas logran enterarse de eventos dirigidos a la prensa? Es todo un enigma, porque además se conocen entre ellas.

Lo cierto es que se han vuelto un dolor de cabeza para el gremio y para los publirrelacionistas, quienes incluso las han sorprendido con credenciales falsas de algún medio de comunicación, con tal de ingresar a cocteles, conciertos o conferencias.

Los más decentes se escudan como editores del blog más sin chiste de la red, aunque su última publicación haya sido hace dos años y defiendan a capa y espada ser muy chambeadores.

Alguna vez dejé de ver a cierto “colado” en las conferencias de prensa. Unos meses después lo vi de lejos en un tianguis al poniente del Distrito Federal.

Nada me hubiera resultado extraño, de no ser porque al bajar la mirada vi en el piso, sobre un plástico tendido, los discos, libros, DVDs, postales, pósters de películas y hasta un par de mochilas que obviamente le habían dado en las conferencias de prensa, y que yo también tenía (o tengo, pues).

No cabe duda que para ser colado se requiere de cinismo, pero sobre todo de mucha determinación y destreza.

Lone

FERNANDO DÍAZ JUÁREZ. Periodista todoterreno ha encontrado en el cine la expresión única para transmitir ideas, sentimientos y formas de ser. Ha transitado por medios como TV Azteca, donde fungió como analista de contenidos. Egresado de la Universidad de Periodismo y Arte en Radio y Televisión (PART), también ha colaborado para publicaciones como las revistas Chilango, Tiempo de Joyas, Quo y Tec Review, esta última del Tecnológico de Monterrey. Actualmente se desempeña como editor de Filmeweb.

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