Caleidoscopio: Carlos Fuentes y su vínculo con el cine mexicano

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De haber estado vivo, el insuperable Carlos Fuentes, todo un referente literario para el mundo, hubiera cumplido 89 años el pasado 11 de noviembre.

Aunque es más conocido como novelista y ensayista, y sus más conocidos trabajos fueron obras como Aura, La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente, fue un apasionado del cine y contribuyó con muchos guiones entre la década de los 60 y 70 del siglo pasado.

Muchos cinéfilos coincidirán en que algunos de sus trabajos más connotados dentro del Séptimo Arte es el guión de la película El Gallo de Oro (1964), que escribió colaboración con otro grande: Gabriel García Márquez, adaptando un cuento de Juan Rulfo.

La historia gira en torno a un gallero (Ignacio López Tarso) que tiene una peculiar relación con una mujer (Lucha Villa), quien le da buena suerte para ganar sus peleas, aunque todo se les vuelve en contra.

En su carrera como guionista de cine también figura Un alma pura, mediometraje perteneciente a la cinta Los bienamados (1965) en la que actuaron Enrique Rocha, la pintora Leonora Carrington y el escritor Carlos Monsiváis, y que narra un amor prohibido entre dos hermanos.

Y en Las dos Elenas (1965), un cortometraje muy poco conocido dirigido por José Luis Ibáñez, en el que actuaron Julissa y Enrique Álvarez Félix, Fuentes describe a un matrimonio y la relación de él con la madre de la mujer.

En 1966, el escritor se reunió con García Márquez para adaptar el cuento de éste último, Tiempo de morir, que se convirtió en la ópera prima de Arturo Ripstein, en ese entonces de sólo 21 años de edad.

Por cierto, en agosto pasado el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz (Francia) le rindió un merecido homenaje a “Gabo” con la proyección de esta película icónica del cine mexicano, estelarizada por Marga López y Jorge Martínez de Hoyos.

Cómo olvidar esta historia de venganza en formato de western que todo cinéfilo debe ver. Y también aquellos que sienten curiosidad por las grandes películas mexicanas producidas en la década del 60, que son varias y con temáticas dignas de admirar.

Incluso Aura, la famosa novela de Carlos Fuentes, se llevó al cine en Italia en 1966, bajo el título de Las diabólicas del amor, filmada por Damiano Damiani, y que convirtió la historia en una cinta de terror.

Después, se dedicó a adaptar para el cine Pedro Páramo, la obra maestra de Rulfo que dirigió Carlos Velo con un resultado que dio mucho de qué hablar.

Otras cintas que escribió o adaptó para la pantalla grande son Muñeca reina (1972), Las cautivas (1973), ¿No oyes ladrar los perros? (1975), La cabeza de la hidra (1981) y Vieja moralidad (1988).

En 1989, el director Luis Puenzo llevó al cine la novela Gringo viejo, que se había escrito hacía apenas cuatro años atrás. En la cinta, acerca de la tensión que viven los mexicanos entre su nación y los Estados Unidos, actuaron Gregory Peck, Jane Fonda, Jimmy Smits, Gabriela Roel y Pedro Armendáriz Jr.

Por: Fernando Díaz Juárez | @fercho_potter

Periodista todoterreno ha encontrado en el cine la expresión única para transmitir ideas, sentimientos y formas de ser. Ha transitado por medios como TV Azteca, donde fungió como analista de contenidos. Egresado de la Universidad de Periodismo y Arte en Radio y Televisión (PART), también ha colaborado para publicaciones como las revistas Chilango, Tiempo de Joyas, Quo y Tec Review, esta última del Tecnológico de Monterrey. Actualmente se desempeña como editor de Filmeweb.

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