Butaca Teatral: Fragmentos de amor y muerte

Alejandro Laborie Elías.-

El destino y la planeación del encuentro casual hacen que cinco personajes entrecrucen sus vidas, desarrollen una serie de historias entremezcladas, éstas giran en torno al amor y la muerte. La obra lleva por título “Fragmentos”, como lo indica la palabra son episodios que los unen en un hecho general que no se puede ni siquiera sugerir, más que vender la trama sería descubrir la característica que le da originalidad al texto.

La propuesta dramatúrgica de Jonathan Huesca se puede dividir en dos partes: una antes de un accidente automovilístico y otra después de éste. La primera es cuando las historias se entrelazan, sin embargo esos fragmentos quedan muy fragmentados, si se me permite la expresión; cada uno está siempre en riesgo de diluirse, dan la sensación de temas triviales, aún cuando en el fondo son el reflejo de la cotidianeidad, muchas palabras, poca substancia.

Por otro lado, hay un uso y abuso de la narrativa, ésta predomina sobre los diálogos. La segunda parte cae de lleno en lo melodramático, el amor es una enfermedad, lleva a la locura, es una droga, un virus mortal por naturaleza. Sin embargo, el melodrama no aterriza al final, para bien o para mal, la pregunta es adónde se pretendía llegar.

Jonathan lleva a escena su texto. Una escenografía -una banca y dos sillas- con las que juega para crear en el espectador sensaciones de lugares y objetos. También se vale de dibujos -la recreación de una unidad habitacional, supongo- elaborados con gis en las paredes del espacio; esos elementos refuerzan la parte emotiva.

Las actuaciones, disímbolas y con muchas deficiencias en general, están a cargo de David Sepúlveda, Fernanda Tosky, Jorge Escandón, Isaac Weisselber y Gisel Casas. Lo más criticable, vale para todos -con mucha responsabilidad del director-, tomando en cuenta lo pequeño del lugar de la representación, es que en vez de hablar, de principio a fin, se la pasan gritando. Hay diferencia entre pronunciar con energía, apuntalar una escena de mucha fuerza emotiva y otra desgañitarse. En favor de ellos y su director, hay que reconocer el empleo de la corporalidad como lenguaje dramático.

Fragmentos”, de Jonathan Huesca, se representa en el espacio Urgente 1 del Foro Shakespeare (Ciudad de México), los lunes a las 20:45 horas, hasta el 22 de diciembre.

Fotografía: Francisco Arias

noviembre 15, 2014

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