Butaca Teatral: Éramos tres hermanas (Variaciones sobre un texto de Chéjov)

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José Sanchis Sinisterra, probablemente el dramaturgo español vivo más relevante en la actualidad. De su autoría y bajo su dirección original, se representa en nueva temporada Éramos tres hermanas, variaciones sobre el texto de A. Chéjov. El propio autor expresa a modo de interrogación: “¿Es lícito efectuar sobre un clásico tan violenta intervención quirúrgica, reduciendo hasta el límite el número de sus personajes, suprimiendo escenas enteras, diálogos de precisa y preciosa urdiembre, temas y subtemas que jalonean un microcosmos a la vez frágil y meticuloso?”. La respuesta del maestro es un rotundo sí, éste no queda en la palabra, se concretiza en un texto y se lleva a escena.

A un genio como Sanchis no hay que interpretarle sus palabras, hay que citarlo: “En ‘Éramos tres hermanas’, mis motivos eran diversos, formales unos y otros conceptuales… todos los síntomas de una socialidad enfermiza y de una comunicación estéril, además de anticipar las formas del diálogo dramático pinteriano, dibujan el diagnóstico de un colectivo humano que está a punto de caer fuera de la Historia“.

Sanchis muestra y demuestra su genealidad, sólo un talento como él puede tomar una obra tan representativa de la dramaturgia universal, suprimir personajes hasta dejar el mínimo indispensable -las tres hermanas- y citar a otros a través de su elenco por razones de sostener la trama, modificar o suprimir diálogos escenas, rompimientos brechtianos, dar relevancia a la memoria, al recuerdo, al deterioro emocional, a los sueños y anhelos que nunca llegarán, transcurrir por la vida con ilusiones que no culminarán.

Incluir en plena representación las acotaciones del texto, indicadas por las actrices, ya sea al inicio de la puesta o para ubicar un lugar, la época, las condiciones y formas de pensar, cómo están vestidas y qué hacen a mitad de una escena, como ya se dijo, mediante un abrupto rompimiento, valga la redundancia, Me atrevo a sostener que en resumen la propuesta de Sanchis se centra en que llegará el día en que todo tiempo se olvidará o parecerá insignificante. En principio sólo palabras, éstas se materializan en el escenario; claro si fuese posible volver a vivir… no se repetirían los mismo errores… ¿Oh sí?

El montaje a cargo de la Compañía Nacional de Teatro, es a partir de la dirección original de Sanchis, Gema Aparicio es la directora residente en México. Esta última recalca la acción dramática, los tonos de voz son sutiles, sin embargo, a través de ésta van reluciendo los caracteres de cada una de las hermanas. Una escenografía sencilla, sin parafernalia, lo suficiente para recrear la casa y el destino de la familia ‘Prozorov’. Una pantalla, hace las veces de ciclorama, colocada ligeramente en diagonal, se ve una imagen abstracta, después en ella se recrean la sala, el jardín.

Si bien se reúne el talento de dos ‘monstruos’ de la dramaturgia mundial –Chéjov y Sanchis-, en el escenario cuatro mujeres derrochan histrionismo, son pilares del quehacer teatral, poseen dominio escénico indiscutible, proyectan emociones en forma natural, no caracterizan, encarnan a ‘Irina’, ‘Olga’ y ‘Masha’. Marta Aura, Ana Ofelia Murguía -a quien me tocó ver, alterna con Adriana Roel– y Marta Verdusco, apoteóticas, simplemente dan cátedra de cómo hacer ‘fácil’ lo difícil.

Éramos tres hermanas se representa en el Teatro Orientación, hasta el 1 de octubre, excepto 15 y 16 de septiembre, los jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.

Por: Alejandro Laborie Elías

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