Butaca Teatral: Confesiones de una telefonista erótica

Alejandro Laborie Elías.-

En el marco de una sala modernista —escenografía realista— de un departamento de cualquier colonia, nos encontramos con “Pandora“, formada en Arte Dramático. Por cuestiones de falta de llamados opta por un trabajo en el que sus estudios la ayudan a salir avante. Así Hugo Salcedo nos adentra en las peculiaridades de sus labores, su vida personal y sus problemas existenciales, con su obra “Confesiones de una telefonista erótica”.

Antes nos presenta a un tipo —el espectador tarda en identificar que es un hombre a quien representa la actriz— que desea acudir al teatro motivado por una publicidad periodística. Esta parte de la obra se caracteriza por lo insulso, acaba con los espacios alternativos —curiosamente la representación real se lleva a cabo en uno de ellos—, con el teatro experimental, con el público que acude a este tipo de escenificaciones… vamos con todo, la crítica es cruda. Nada que no se haya dicho infinidad de veces, no hay sustento justificable con el resto de la anécdota.

Hugo se inclina por el monólogo en buena forma, no en fondo. Lo rescatable es cuando entra de lleno en las circunstancias que orillaron a “Pandora” a dedicarse a esa actividad —telefonista erótica—, claro económicos y familiares.

Nuestro personaje al narrar todo lo anterior, arremete contra las escuelas teatrales, los maestros que bajo el pretexto de una técnica “vivencial” quieren abusar de sus alumnos.

No podían faltar las discusiones con su madre por su trabajo y ejemplos —el aparato telefónico adquiere un rol protagónico— de cómo engatusa a los clientes. También sobra una escena, a partir del manual “El arte de hablar por teléfono“, donde la actriz da clases a la audiencia. Mucha narrativa, poca acción, toques de humor.

Quien en verdad salva el montaje es Christel Klitbo, bajo la dirección de su tía Cynthia Klitbo, mostrando buenas cualidades histriónicas, magnífica voz, presencia escénica, capacidad de improvisación, dominio del espacio, en fin, esta jovencita, en buenas manos, tiene un futuro prometedor.

La dirección es loable, sobre todo si partimos que el texto no ayuda mucho a pesar de que Salcedo es un dramaturgo reconocido. El planteamiento, trazo y tonos de Cynthia le dan realce al montaje, sabe que cuenta con una buena actriz y explota todos sus dones actorales. Creo, no lo puedo asegurar, éste es su primer trabajo como directora.

En alguna parte del texto se plantea el hecho de que asistir al teatro es una posibilidad para pensar y ser humanista, así que hay que aprovechar la temporada en el Círculo Teatral (ciudad de México), los jueves a las 20:30 horas, hasta el 18 de diciembre.

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