Butaca Teatral: “Cita en Notre Dame” (México no ha cambiado en un siglo)

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Alejandro Laborie Elías.-

Antonieta Rivas Mercado es una de las mujeres más representativas de la vida social, política y cultural del México de la primera mitad del siglo XX. Hija de Antonio Rivas Mercado, artífice del Teatro Juárez (Guanajuato), del Palacio Municipal de Tlalpan y, la que él considero su mejor creación, la Columna de la Independencia coronada con la Victoria Alada.

“Cita en Notre Dame” es un unipersonal escrito en coautoría por Roxana Andrade y Vicente Ferrer, interpretada por la primera, bajo la dirección de Gema Aparicio. Un texto que como expresa la destacada dramaturga Estela Leñero “da cuenta de una Antonieta total con múltiples aristas y contradicciones”.

Una mujer que desafió y se adelantó a su tiempo; libre por naturaleza, fiel a su idiosincrasia, honesta con sus convicciones. Adorada por su padre, no bien vista por su madre. Contrajo nupcias a temprana edad, un fracaso y un hijo. Luchó por los derechos e igualdad de las mujeres; auspició movimientos artísticos (Los Contemporáneos y el Teatro Ulises), apoyó la campaña presidencial de José Vasconcelos.

Todo lo anterior lo plasman —con una dramaturgia sencilla y profunda a la vez— Roxana y Vicente. Más allá de los datos duros (históricos), la esencia de la obra está en mostrar las emociones, pasiones y sentido de libertad del personaje; más importante aún, no hay juicios de valor o morales, es un intento —subjetivo si se quiere— por presentar el lado humano de esta admirable mujer.

Considero logran con plenitud su cometido los coautores. Desde mi particular punto de vista van más allá. Subtitulé el presente artículo “México no ha cambiado en un siglo”, así lo demuestra el texto: la pobreza subsiste, la educación es deficiente y elitista, la corrupción política sigue presente y la cultura se mantiene al margen como estilo de vida.

Todo este subtexto es loable, porque no se trata de una obra biográfica sino humanista. Reitero, la sencillez es lo que le da profundidad. No es casual, es producto de una gran labor de investigación y la genialidad de darle sentido dramatúrgico.

Gema Aparicio, en su condición de directora, realiza un excelso montaje, un trazo fino, pausado, limpio, lleva a la actriz a estados de ánimo acordes a las vivencias, por fortuna no cae en lo melodramático ni en lo trágico (en sentido despectivo) aun cuando la vida de Antonieta haya pasado por esto.

La escenografía es, al mismo tiempo, sobria y elegante, la iluminación es un portento creativo, ambas de Carolina Jiménez. No menos importante la música original de David G. Martínez.

Gema recurre al multimedia, no para adornar o cubrir deficiencias, simplemente para apoyar el texto con imágenes que hablan por sí solas y en contados momentos con voz en off.

Pasemos con Roxana, ahora como actriz. En realidad un trabajo conmovedor, producto de una mujer preparada. Se desliza por el escenario con naturalidad, matiza no se “azota”, sufre (su personaje) no se desgarra las vestiduras. Es relevante la forma en que le brota la parte emotiva, trata idealmente cada situación. Una perfecta dicción y su solitaria presencia llena el escenario.

“Cita en Notre Dame”, la historia de una mujer y el interés que puede despertar por conocer sus aportaciones al México de su época, tiene como sede el Foro Polivalente Antonieta Rivas Mercado de la Biblioteca México (Plaza de la Ciudadela, Distrito Federal), los sábados y domingos a las 13:30 horas, hasta el 30 de agosto. La entrada es libre, el cupo limitado.

Fotografía: Cortesía Conaculta

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