Butaca Teatral: “Caricias perversas. Barroco”, juego elegante y sangriento

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Alejandro Laborie Elías.-

Las cortes reales europeas, en general y en todos los tiempos, se han caracterizado por la liviandad de las vidas de sus integrantes, existencias disipadas, derroche económico. Ubiquémonos en Francia, días previos a la Revolución. Dos almas —del diablo— unen sus vidas en un “juego elegante y sangriento de belleza y crueldad”.

La marquesa de Merteviel y el visconde de Valmont se encuentran y desencuentran, crean su propio mundo fundamentado en la crueldad y sui géneris sentido de dominación. Ésta se da con relación a los demás, sin embargo, la verdadera lucha es entre ellos dos. Un enfrentamiento sadomasoquista, retos a vencer como conquistar a una beata mujer —Madame Tourvel—, la muy desafortunada se ilusiona para después ser repudiada, vejada en lo más profundo de su orgullo y dignidad.

Seres quienes consideran humillante si se fracasa y al tiempo vulgar si se triunfa, deben avergonzarse de sus sentimientos. La infidelidad, el ménege a trois convertido en cuarteto. Tomar a las personas por placer y abandonar sin ninguna pena.

Tomaz Pandur y Darko Lukic, españoles, nos dan una nueva versión del tema —cito esta película porque es muy conocida— de “Relaciones peligrosas”. Retoman a los personajes, por cierto existieron en la vida real, les dan un nuevo enfoque, inmerso en el maniqueísmo, la sodomía. Laclos los encontró en la corte de París, después Neiner Muller en 1981 se inspiró en el primero y surgió “Cuarteto” —recordemos la memorable puesta en escena de Ludwik Margules; hay otras fuentes de influencia como la de Sade.

La obra que nos ocupa se intitula “Caricias perversa. Barroco”. Como ya mencioné, el fondo es el mismo, hay algunos matices de forma, creo se hace énfasis en la sociedad hipócrita de finales del siglo XVII. Se agrega un personaje, “Barroco”, hace las veces de narrador, digamos introduce al desarrollo de cada escena, tanto de la parte emotiva como de las circunstancias.

Marta Luna dirige. El escenario tipo pasarela y vacío. El movimiento corporal acorde a la época, al menos como nos lo ha hecho creer la cinematografía al común de la gente. Montaje rodeado de estética aun siendo tan fuerte la temática.

La experiencia de Marta se ve de principio a fin, no es directora de oficio sino de preparación y estudio, por ello lleva adelante a sus actores, trazo y palabra se unen en una propuesta por demás interesante.

Un detalle a destacar es cómo ubican a los espectadores: con relación a la puerta de acceso a la sala, los hombres a la derecha y las mujeres a la izquierda. La idea es resaltar visualmente las actuaciones que puedan ser más atractivas a cada sexo, las de la actriz hacia los varones y las del actor hacia las féminas. El vestuario, de Cristina Sauza, oscila entre la época y lo intemporal, si se permite la expresión.

Cynthia Klitbo, Víctor Carpinteiro y Hernán del Riego conforman el elenco. Ella luciendo su belleza natural, le da brillo, realza la personalidad depravada de la marquesa de Mertevil, simplemente genial; no así cuando caracteriza a Madame Tourvel, algo no cuadra, no se ve a la mujer ingenua, tal vez no va con la personalidad y carácter de nuestra actriz.

Víctor Carpinteiro formidable, le queda como anillo al dedo el visconde; siempre he creído no le han dado las oportunidades que se merece, porque de que tiene con qué es indudable. Por su parte, Hernán del Riego le da realce a un personaje que parecería -lo es- secundario; hay una intervención de él con un canto, enriquece la puesta, intitulado “Un mundo triste”, de su propia autoría.

“Caricias perversa. Barroco”, está en temporada en el Círculo Teatral (Ciudad de México), los viernes a las 20:30, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

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