Butaca Teatral: Amor, odio, ilusiones y alucinaciones en “Como Edith”

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Alejandro Laborie Elías.-

Una mujer llega a los 50 años de edad; los últimos 20 cuidó a su madre. Le pesa el tiempo, considera un desperdicio su vida. Siente un odio inmenso y profundo, le desea descanso a su progenitora, al fin está muerta.

Piensa que su única obligación fue velar por ella, prefirió consumirse a su lado a pesar de que aquella la detestaba. Sola es prisionera de sí misma, la casa y su soledad son su cárcel. Vio pasar el amor y perderlo. Reprocha: “Cuantos años tengo y me has roto el alma”. Un ser inmerso entre el amor y el odio, entre las ilusiones y las alucinaciones.

Édgar Ceballos —dramaturgo, director, investigador, editor, historiador y un largo etcétera—, nuevamente como autor nos ofrece “Como Edith”, obra que a la vez es un homenaje a Edith Piaf por el centenario de su natalicio.

Éste se le rinde en el sentido de que la protagonista de su monólogo es admiradora incondicional de la cantante francesa y a lo largo de todo el desarrollo los temas que la llevaron a la fama se escuchan, no como música de fondo o incidental, sino como fundamental en el devenir de esa mujer que se desgarra existencialmente.

El tratamiento es netamente expresionista, en término simplistas —a reserva de un regaño del maestro Ceballos— es un estilo para exhibir el desorden interno, denotar los cambios de estado de ánimo, incluso de formas de pensar.

En el fondo hay una interrogante por demás inquietante: ¿Hasta dónde y cuánto tienen los hijos la obligación de cuidar a sus padres? Aquí no hay una respuesta, depende de la moral de cada persona, Édgar simplemente presenta un caso con sus consecuencias.

El autor del libro “Cómo escribir teatro” nos muestra el conocimiento y dominio del oficio. Obliga a la meditación, no sólo como hijos, sino hasta dónde tenemos derecho a exigirle a los nuestros.

Por su parte, Carlos Robles Cruz realiza un gran trabajo de dirección, personaliza los objetos, por ejemplo la urna con las cenizas es la madre con quien dialoga Edith; un casco protector de motociclismo es el hombre amado. El trazo es ágil, se preocupa y ocupa de todo el espacio. Lleva a su actriz de la mano para extraerle las emociones, sentimientos y resentimientos a partir de la ficción teatral.

Michelle Rogel una impecable caracterización, cambios de estado de ánimo instantáneos, en un segundo su gestualidad pasa de la alegría a la tristeza, del amor al odio, de la seguridad a la incertidumbre. Realmente impresionante, no actúa deja que el personaje se posesione de ella.

“Como Edith”, en su segunda temporada, se representa en el Foro Reyna Barrera (Francisco Pimentel 14. Col. San Rafael, Ciudad de México), los sábados a las 20:00 horas, hasta el 30 de mayo.

mayo 15, 2015

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