Audrey Hepburn: De paseo en el cine por Roma y Nueva York

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Omar Villalpando.-

Las películas de Audrey Hepburn, como “La princesa que quería vivir” (Roman Holiday, 1953) o “Desayuno en Tiffany’s” (Breakfast at Tiffany’s, 1961), son auténticos tributos a las ciudades donde fueron filmadas: de la capital italiana a París y hasta Nueva York.

Este año, en enero pasado, se conmemoraron 24 años de su fallecimiento, pero cualquier momento es bueno para recordarla siguiendo las huellas de sus interpretaciones cinematográficas.

Dichas ciudades son protagonistas de las películas junto con la princesa “Ana”, “Holly” o la bibliotecaria “Jo”, los alias de Hepburn en su involuntario papel de guía turística por las grandes urbes del mundo.

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Roma tiene sin duda la parte simbólica del león. En “La princesa que quería vivir”, de William Wyler, Audrey es la aristócrata “Ana” que, durante una visita diplomática, escapa de su jaula dorada para recuperar la alegría de la normalidad en una ciudad que, sin embargo, de “normal” no tiene nada.

El encargado de cumplir su deseo es el periodista estadounidense “Joe Bradley”, interpretado por Gregory Peck, quien la compaña en su aventura por la llamada Ciudad Eterna.

Resultan memorables las escenas con la Bocca della Veritá; el rocambolesco paseo en Vespa por las más bellas calles del centro; el helado en la escalinata de Plaza España; el champagne frente al Panteón; o el corte a la moda en la peluquería frente a la Fuente de Trevi.

Son también dignas de postal las imágenes del Foro Romano y el Castel Sant’Angelo, incluyendo la inmersión en el Tíber.

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El departamento del cronista queda en Vía Margutta número 51, una callecita que aún hoy es rica en talleres de artistas y boutiques, la misma donde vivió también Federico Fellini.

“La princesa que quería vivir” le valió un Oscar a Audrey Hepburn en la categoría de Mejor Actriz, y otro tanto le podría haber correspondido a la Ciudad Eterna.

Por su parte, el negocio de Tiffany’s, en la Quinta Avenida de Nueva York, probablemente no sería meta obligada de tantas turistas románticas si no fuera por la película, dirigida por Blake Edwards en 1961.