Apantallante: Hablando de telenovelas… ¡Cómo hemos cambiado!

marzo 4, 2018

Por: Redacción

Hace algunos años, cuando formaba parte de la revista TELE GUÍA, era colaboradora de una sección  llamada EL TERMÓMETRO DE LAS TELENOVELAS, que encabezaba el maestro ALFREDO GUDINNI… Yo era una principiante. La correctora de estilo a la que le daban la oportunidad de reportear y Freddy ya era un experto, con un estilo definido, picante, atrevido y divertido.

Debo reconocer que, sin pretenderlo, Gudinni me enseñó mucho. Gracias a él y a sus textos aprendí a ver las telenovelas de otro modo; a disfrutarlas, sí, pero también a fijarme en los todos los detalles, ésos que hacen que una producción de este tipo sea o no un éxito.

En esos tiempos los ratings de algunos melodramas eran bárbaros. Recuerdo que DOS MUJERES UN CAMINO (producida por EMILIO LARROSA) llegaba a los 53 puntos, que era algo impresionante, y CORAZÓN SALVAJE (la de PEPE RENDÓN que protagonizaba EDUARDO PALOMO) era también cosa de otro mundo, llegaba a los 50 puntos y el país se paralizaba por las noches para ver estas dos historias.

¡Qué difícil era ‘calificar’ en el TERMÓMETRO estas dos historias que se transmitían simultáneamente!… ¿Cuál en primer lugar y cuál en segundo? Ése era el dilema ante dos fenómenos de tales dimensiones. En cambo ahora… Hoy en día la oferta televisiva es tan amplia, que los ratings fenomenales brillan por su ausencia y las empresas prefieren reportar sus audiencias en ‘millones de televidentes’ para que suene más impactante.

En cuestión de calidad, afortunadamente se ven cosas muy buenas, bien logradas, con temáticas realistas, escenarios impresionantes y elencos multinacionales. Pero en cuestión de popularidad, la cosa cambia… Prácticamente necesitaríamos vivir pegados a la televisión para ver –al menos- la mitad de las producciones (telenovelas o series) que hay en pantalla… Antes, TELEVISA caminaba solito, sin competencia y era la reina de las telenovelas internacionales; ahora, no sólo le compite TELEVISIÓN AZTECA, van también TELEMUNDO, UNIVISIÓN e IMAGEN TELEVISIÓN, por citar a las empresas más conocidas. ¿Y qué creen? En la mayoría de ellas se transmiten historias de origen turco, colombiano o argentino, dejando muy atrás aquellas tramas mexicanas que hasta hace una década seducían a todo el mundo.

Nacionales o extranjeras, hoy se transmiten decenas de historias y el público se divide. Hay quien ama las narcoseries (EL SEÑOR DE LOS CIELOS, por ejemplo), los que prefieren las historias pasionales para adultos (CAER EN TENTACIÓN), las series biográficas (EL CÉSAR), los melodramas clásicos y los que llevan un toque de comedia (PAPÁ A TODA MADRE)… Ya no hay una sola que atrape la atención de un país entero. Los tiempos de los ratings fenomenales quedaron atrás, pasaron a la historia y quienes de algún modo vivimos esa época (no tan lejana), extrañamos esos tiempos en los que las telenovelas no tenían más objetivo que entretener.

Ahora se esmeran en ‘reflejar la realidad’… ¿Para qué? ¿Acaso lo que vemos en los diarios y el internet no es lo suficientemente terrible? ¿Quieren algo peor que lo que pasa todos los días en ‘la vida real’?

Yo soy la idea de que las telenovelas, series o como quieran llamarles, deben ser entretenidas, amenas, divertidas… Capaces de desconectarnos de la problemática cotidiana y de hacernos sonreír con simplezas. Por eso es que historias como HIJAS DE LA LUNA funcionan sin descubrir el hilo negro. Porque hay una historia amena, colorido y belleza en los escenarios y un elenco literalmente encantador, que nos divierte durante una hora de lunes a viernes.

Para mí, ver las series ‘para adultos’ es un masoquismo. Es un mal necesario para quienes nos dedicamos a esto y lo disfrutamos a pesar de todo, pero si de divertirnos se trata, ¿qué tipo de historia prefieres ver?

Por: Rocío Maldonado | @ChioMaldonado | Facebook: ChioMaldonadoPeriodista

Durante 27 años de carrera, ha tenido la posibilidad de trabajar en todas las ramas de comunicación: radio, televisión, internet y prensa escrita, destacando publicaciones como TVyNovelas y TV Guía, la dirección de la sección de espectáculos del periódico Estadio, la conducción y jefatura de información de los programas Tempranito, El recreo de La Academia y Por fin el fin, todos en TV Azteca. Formó parte del equipo de producción e información de las entregas de Las Lunas del Auditorio Nacional por espacio de cinco años.

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