Andréi Tarkovski y la crisis espiritual del mundo en Stalker

Reemprender el viaje hacia la zona, donde la esperanza y la fe son desafiadas en un trayecto de paisajes que se adueñan del tiempo, es la premisa del largometraje Stalker (1979), del mítico cineasta soviético Andréi Tarkovski.

El filme es uno de los platos fuertes de la 64° Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, que una vez concluida en la Ciudad de México este 9 de abril, recorrerá diversas sedes al interior del país.

Stalker es el último largometraje del director, el cual pudo filmar en su país natal antes de su exilio y representa un viaje lleno de misterio a través de un paisaje post apocalíptico.

En la historia ‘Stalker’ es un guía contratado para llevar a un escritor y un profesor a la Zona, un espacio restringido y enigmático que sufrió tiempo atrás la caída de un meteorito. Ahí, los tres intentan llegar a una habitación donde se cumplen los deseos más profundos.

Segunda incursión de Tarkovski en la ciencia ficción, la película es una meditación sobre la crisis espiritual de un mundo que ha perdido la fe y la esperanza, a partir de una puesta en escena de trágica belleza visual y una fuerza sonora apabullante.

Tarkovski, quien dirigió películas como Solaris (Solyaris, 1972), Nostalgia (Nostalghia, 1983) y El espejo (Zerkalo, 1975), se basó en la novela Picnic extraterrestre, escrita por Arkady y Boris Strugatski, para escribir el guion de Stalker.

El largometraje fue galardonado en 1980 con el Premio del Jurado Ecuménico en el Festival de Cine de Cannes, y se integra a la programación de la 64° Muestra Internacional de Cine en el recorrido que hará por varias ciudades al interior de la República Mexicana.

Por: Omar Villalpando

 

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