El Almodóvar de Emiratos Árabes rompe moldes cinematográficos

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Almodóvar”, responde sin dudarlo Abdullah al Kaabi cuando se le pregunta por las influencias que ha recibido. Al Kaabi (Fujaira, 1986) es el director de Al rijal faqat eina al dufna (Sólo los hombres van al entierro), una película que ha sorprendido por su inusual tratamiento de la homosexualidad, un tema tabú en el mundo árabe. De hecho, ese enfoque puede ser la causa de que Emiratos Árabes Unidos (EAU) haya decidido dejar desierta su primera candidatura a los Oscar, para la que el filme era el favorito. Elegir otro hubiera sido demasiado obvio.

Al Kaabi evita pronunciarse sobre los motivos. “El Comité decidió no hacerlo”, es todo lo que responde. A pesar de numerosos intentos, no se ha conseguido la opinión de los responsables. “Rompía demasiados moldes”, apunta sin embargo una especialista en cine árabe.

La película narra de forma intimista, y a ratos claustrofóbica, cómo dos hijas descubren que su madre tuvo un amor homosexual cuando, tras la inesperada muerte de ésta, acude al funeral una antigua amante. Durante el duelo, ambas y el marido de una de ellas se enfrentan a las mentiras sobre las que han construido su vida. Es entonces cuando se produce la escena que más ha sorprendido: el hombre, entra en la habitación de la fallecida, se maquilla y se viste con sus ropas, confirmando la intuición de su suegra que, aunque ciega, había percibido su sufrimiento y le animaba a aceptarse como era.

No es algo nuevo. Los homosexuales, el sexo alternativo y los travestis están presentes en el cine árabe. La diferencia es que siempre se les ha presentado como cómicos, enfermos o locos, nunca de forma seria, como seres humanos o víctimas”, reflexiona Al Kaabi.

Los homosexuales de Al rijal no son meros personajes secundarios, ni miembros de las élites occidentalizadas, sino una madre que vive en un entorno tradicional y un hombre que intenta ser buen esposo a la vez que vive una lucha interna sobre su identidad. El enfoque resulta osado en un país árabe en el que las relaciones homosexuales (en realidad cualquier relación fuera del matrimonio) y el travestismo son ilegales. Justo coincidiendo con la proyección en Dubái, dos ciudadanos de Singapur (uno de ellos transgénero) fueron detenidos en la vecina Abu Dhabi y condenados a un año de cárcel por “vestir de mujer en público”, aunque las gestiones diplomáticas lograron su puesta en libertad y extradición poco después.

No, no he tenido problemas con la censura. Yo mismo estoy sorprendido”, admite el director. “¿Pero qué se puede censurar? Toda la película lo insinúa. Quería hacer una película que la gente pudiera ver, así que el reto fue ser más creativo para decir lo mismo”, revela.

Aun así su primer largometraje es sobre todo un filme feminista porque es una historia de mujeres contada desde el punto de vista de las propias mujeres. “Sin duda. Todos estamos de acuerdo en que no hay igualdad. Como hombre árabe, estoy convencido de que es muy importante que logremos la igualdad. Solucionará muchos problemas”, defiende Al Kaabi. Y ahí es donde sus inquietudes enlazan con Pedro Almodóvar. “Las protagonistas de sus películas son mujeres fuertes, las mujeres árabes también lo son y, sin embargo, siempre se las muestra débiles, como víctimas, tanto en el cine como en la prensa”, explica tras recordar la impresión que le produjo Todo sobre mi madre.

Como el cineasta manchego, Al Kaabi ha recurrido a su entorno para buscar inspiración. “Los problemas que abordo son los que he visto a mi alrededor de joven, y a los que, con humildad, busco solución dentro de la película”, declara. Aun así reconoce que no ha sido fácil. Le ha llevado casi seis años concretar el proyecto y durante el primero estuvo a punto de tirar la toalla. Que no lo hiciera fue recompensado con el premio Muhr al Mejor largometraje emiratí en el Dubai International Film Festival (DIFF), el pasado diciembre. Pero no ha sido hasta su exhibición al público este verano cuando ha llamado la atención internacional.

Al Kaabi destaca la colaboración del matrimonio de cineastas españoles Félix Sabroso y Dunia Ayaso (fallecida en 2014), con quienes firma el guión. “Es un proyecto muy internacional. Rodado en el suroeste de Irán, con un equipo iraní, actrices iraníes e iraquíes y guionistas españoles. Refleja muy bien lo que es este país”, concluye en referencia a las numerosas nacionalidades que viven en EAU.

Por: Ángeles Espinosa

Fuente: El País

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