Alma Delia Murillo y las mujeres insomnes de “Las noches habitadas”

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Carolina Huerta García.-

Para la escritora mexicana Alma Delia Murillo, lo mejor que le puede pasar a su novela “Las noches habitadas” no será ganar un premio, sino que el personaje de “Dalia” haga llorar a sus lectores como hizo con ella cuando lo creó.

A veces terminaba una entrada con ‘Dalia’, empezaba a llorar y sentía roto mi corazón”, asegura la narradora al referirse a una de las cuatro mujeres protagonistas de su obra.

“Dalia”, colaboradora de una revista, se aísla del mundo tras una dolorosa ausencia y aunque al final toma la decisión más radical, en la novela conmueve por su inmenso amor, la complicidad con su sobrina “Carlota”, y su manera de asumir una soledad de eremita.

Es una de las cuatro mujeres insomnes alrededor de las cuales gira el libro, en el cual también son preponderantes las figuras de “Carlota”, una adolescente culta y poco agraciada; su madre “Claudia”, una esposa celosa, y su vecina “Magdalena”, una ejecutiva experta en seducir con su poder y su belleza, pero incapaz de ser feliz.

Me propuse desmitificar la idea de la mujer perfecta, exitosa, que todo lo puede. Quise hablar de nuestra condición humana; las mujeres estamos ahí, vivas, a veces maravillosas, otras horribles, y también solidarias, calientes, asustadas y envidiosas, todo eso como los hombres”, aseguró en entrevista con Filmeweb

En el café de una librería, Alma sojuzgó a quien tiene delante cuando mira de frente con sus ojos negros; lleva un suéter negro encima de una camisa blanca y utiliza sus manos con uñas sin pintar para dar énfasis a las palabras.

El oficio de escribir se parece al de hacer el pan: con el tiempo aprendes cuánto de harina, cuánto de agua y cuánto de fuego. Yo era empresaria como el personaje de ‘Magdalena’, me iba bien, pero las historias de estas mujeres me pedían ser escritas, entonces renuncié”, cuenta.

En realidad su historia de novelista empezó hace mucho tiempo y por el camino equivocado, cuando soñaba ser actriz y a los 19 años abandonó su casa con sus libros metidos en nueve cajas. Se buscó un trabajo de telefonista confiada en vivir de su sueldo, pero la realidad le pegó en el rostro.

Me pagaban poquito y durante medio año la base de mi dieta fueron las galletas de animalitos; entonces estudiaba literatura dramática y teatro, pero un día me di cuenta que disfrutaba más con corregir guiones y frasear los versos isabelinos y descubrí mi vocación, escribir”, confiesa.

Con la estrategia de ir de menos a más, que tal vez tomó del maratón, el deporte que practica para espantar su ansiedad, Alma comenzó “Las noches habitadas” de manera coloquial y poco a poco le dio el control a sus cuatro mujeres que hilvanaron historias de humor, tristeza y terror para concluir con un fabuloso toque humano.

Soy una apasionada del alma humana y eso me sale a la hora de escribir”, dice sin avergonzarse por haber sufrido ataques de llanto en la creación de su obra, un lujo que para ella equivale a un premio mayor y confía puedan darse con su novela aunque sea en algunos de sus lectores.

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