Alfredo Landa y su paso por el cine mexicano

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En su momento, la muerte del actor español Alfredo Landa, ocurrida el 9 de mayo de 2013, a los 80 años de edad y con una filmografía que superó las ciento veinticinco películas, fue noticia principal en los medio informativos de su país natal. Los reseñistas resaltaron la abundancia de títulos, así como su premio a Mejor actor en el Festival de Cannes en 1984, el cual compartió con su compañero de reparto Francisco Rabal, pero casi ninguno hizo referencia a las causas de su muerte.

Todos se empeñaron en decir que su deceso fue por ‘causas naturales’, para esconder que el famoso actor padecía el mal de Alzheimer, de lo cual pudieron percatarse los televidentes que lo escucharon en su discurso al recibir un honorífico en los premios Goya, y que fue realmente uno de sus últimos gestos valerosos en público; pero era evidente que le costaba trabajo hilar las palabras de agradecimiento por el honor que estaba recibiendo.

Además de Los santos inocentes, la película de Mario Camus que le dio el premio en el Festival de Cannes, Alfredo Landa trabajó con los directores de todas las categorías en el cine de España; desde Luis García Berlanga hasta el controvertido José Luis Garci, quienes lo dirigieron en películas que ya tuvieron la poca fortuna de ser distribuidas en México, y que sólo los muy expertos conocen gracias a las funciones nocturnas del canal de Televisión Española en la televisión de paga.

Por ejemplo, Garci lo convirtió en su actor fetiche en sus historias de cine negro, El crack, uno y dos, y también en títulos como Canción de cuna. La amistad que unió a director y actor, le dio el privilegio a José Luis Garci de servir de anfitrión ‘oficial’ en el funeral de Landa en un sanatorio madrileño.

Por extraño que parezca, en la filmografía de Alfredo Landa hay tres títulos cinematográficos que lo trajeron a México en la década del 80, y son muestras curiosas del cine que se hizo durante el periodo del ‘margarato’, como se conoce al sexenio de José López Portillo, cuando su hermana Margarita dictó lo que había que hacerse en el cine de nuestro país. La inclinación hacia el abismo que tuvo entonces nuestra industria fílmica, la hace responsable de promover el ‘cine de ficheras’.

Esas tres películas de Landa son totalmente prescindibles en la historia del cine, aunque curiosa es la forma en que llegaron a realizarse. La primera fue El rediezcubrimiento de México, (Fernando Cortés, 1979), comedia que pretendía ser la crónica de emigrantes hispanos en nuestro territorio. Fue coproducida por una empresa paraestatal, Conacite Dos, y por Gonzalo Elvira. Se incluyeron en el elenco a cómicos mexicanos como Alfonso Zayas y Joaquín García Borolas, teniendo una tibia recepción en salas mexicanas en su estreno.

Las otras dos cintas fueron El profesor erótico, (Luis María Delgado, 1981) y Piernas cruzadas, (Rafael Villaseñor Kuri, 1984); dos vodeviles de pésima calidad de producción, que le permitieron alternar con elencos principalmente mexicanos. A El Profesor, se le recuerda como un juguete para exhibir el físico de un actor muy de moda en aquellos años, Jorge Rivero. Mientras que  Piernas…, tenía como estrella principal a María José Cantudo, una impactante belleza hispana surgida en la televisión, que también estaba haciendo su aventura mexicana.

También figuraban en papeles importantes Carmen Salinas, Julissa, Lalo El Mimo e Hilda Aguirre.

Esas dos películas de Alfredo Landa en México se hicieron con la participación de un productor español afincado en nuestro país, Carlos Vasallo, quien se empeñó en seguir favoreciendo las coproducciones con España que tenían protección y apoyo especial durante esa etapa del ‘margarato’, sobre todo para la distribución a nivel nacional.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

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