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Ahora o nunca, Fernando Allende festeja con música su carrera

septiembre 30, 2018

Por: Redacción

Poseedor de una de las carreras más audaces en el espectáculo mexicano, que lo mismo se ha desarrollado en México, Estados Unidos, España y Puerto Rico, Fernando Allende tuvo en la década del setenta del siglo pasado la posibilidad de dirigir sus pasos hacia el éxito, destacándose lo mismo en el cine, el teatro, la televisión y también en la música, logrando obtenerlo casi de inmediato, gracias a sus facultades histriónicas e interpretativas.

El pasado 29 de septiembre, Allende festejó su casi medio siglo de trayectoria, con la realización del concierto Ahora o nunca, teniendo como escenario el Lunario del Auditorio Nacional, al cual acudieron sus seguidores, amigos del espectáculo y la prensa, entre los que se encontraban Rosa Gloria Chagoyán y su esposo, el productor Rolando Fernández, además de Maxine Woodside, entre otros, para unirse a esta celebración.

Con este espectáculo el artista, que recibiera su primera oportunidad dentro del cine mexicano en 1971 en la cinta Para servir a usted, de José Estrada, confirmó que el tiempo se ha convertido en un gran aliado en su carrera, pues le ha permitido acumular satisfacciones y amigos que lo han acompañado en las buenas y en las malas, gracias también a su don de gente honesta, trabajadora y sincera.

Cabe mencionar que, antes de iniciar Ahora o nunca, Fernando Allende aprovechó también la ocasión para presentar de manera formal como cantautor a su hijo menor, Adán Allende, quien dio muestras en el escenario que el talento no se roba, sino que se hereda, además del carisma, al interpretar y conquistar a los presentes con algunos de los varios temas que forman parte de su repertorio musical.

Aunque hizo falta la realización de un dueto musical para verlos juntos en escena, en todo momento se pudo respirar un aire familiar, con la presencia sobre las tablas de padre e hijo, además del trabajo detrás de cajas de Mari Allende quien, como matriarca de la casta, cuidó en todo momento que la noche de su hijo y esposo fuera perfecta en todos los sentidos y vaya que lo logró, como siempre.

Quienes sí tuvieron la posibilidad de compartir escenario con su abuelo fueron los dos pequeños nietos de Fernando, fruto del matrimonio de su hijo mayor, Elán Allende, quienes lo acompañaron durante la interpretación de uno de los temas del concierto, demostrando también que el talento y ángel se ha logrado heredar a una tercera generación.

Cabe mencionar que en 2010, Fernando apoyó y lanzó a nivel mundial a Adán en el mundo del cine, en esa ocasión al darle el protagónico masculino y heredarle el personaje que él interpretó en la versión fílmica de Tito Davison de la novela María, de Jorge Isaacs, en la coproducción México Colombia realizada de la misma en 1972.

En esta ocasión y con producción puertorriqueña a su cargo, Fernando debutó en la misma como director, además de haber realizado la adaptación del guión, llevando como protagonista femenina a Doriely Domenech. También él aparece en escena, interpretando el rol de ‘Don David’.

Cabe mencionar que la versión de Allende de este clásico literario obtuvo el premio como Mejor director de Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine de Santander, Colombia en 2010.

El objetivo del concierto Ahora o nunca es el de rendir tributo a los compositores e intérpretes que han marcado la vida profesional y personal de Fernando Allende en diferentes momentos, lo cual da motivo para recordar algunos momentos relacionados con sus primeros pasos en la industria cinematográfica nacional, los cuales fueron mencionados en su momento por el histrión durante su aparición en el libro de quien esto firma, Cine mexicano del 70: La década prodigiosa, publicado por SamSara Editores, del cual presentamos a continuación un extracto sobre lo ahí comentado.

La del setenta fue una época llena de compañerismo y de sincera amistad. Se sentía que estábamos todos luchando por un mismo fin y no estábamos solos. Es un hermoso recuerdo, lleno de nostalgias de los compañeros que ya han partido. Fue una época muy interesante para nuestro ambiente artístico. Una etapa, a nivel cinematográfico, en que se crearon elementos muy interesantes, ya que en esa década el mismo gobierno intentó participar de forma muy directa y tal vez poco diplomática, porque ese cambio se pudo haber realizado de una forma más amable. Pero fue un cambio muy drástico para mí”.

Después de su participación en 1971 en Para servir a usted, usted recibió la que sería su punta de lanza al estrellado, justo con la versión cinematográfica de María en 1972.

Esta cinta marca un nuevo despertar en el cine nacional, ya que anterior a esto quedó una etapa en que la calidad era poca y todo se estaba convirtiendo en una fábrica de películas, donde la temática no siempre era profunda. En ocasiones se abordaban temas demasiado populares y con lenguaje extremadamente coloquial, pero fueron cambios que la industria iba tomando.

A nivel personal, Fernando Allende era un joven con los estudios necesarios para poder competir a nivel histriónico y teatral, con viajes y literatura, con la capacidad de manejar dos idiomas (inglés y español), y siempre buscando personajes que pudieran darme esa credibilidad como actor.

No habrá faltado quien haya pensado que en María simplemente se lució un físico, el cual requería el personaje. Sin embargo, cuando ves la película, te das cuenta que eso no lo es todo y que incluso hoy día la historia sigue estando vigente. Te das cuenta que tanto la protagonista femenina, Taryn Power, como yo y como todos los elementos que nos rodeaban, por supuesto bajo la dirección de Tito Davison, estuvimos envueltos en la atmósfera adecuada para hacer de este un clásico del cine mexicano; obviamente contando también con el trabajo artístico del ilustre Gabriel Figueroa, con quien tuve la suerte de trabajar en muchas ocasiones”.

¿Podemos decir que el cine que hizo Fernando Allende en la década del setenta, además de darle aceptación en México, sirvió también para impulsarlo en el extranjero?

Yo entiendo que la razón de permanecer más de cuarenta años en esta industria es porque por fortuna  los proyectos que se me ofrecieron tenían, de alguna manera, una solidez literaria o de estructura de producción. La competencia es fuerte y lo que llega no es por casualidad. Lo que te deja huella a través del tiempo y del espacio, es porque tiene alguna magia que ha permitido que ese proyecto traspase las barreras del tiempo.

Me siento muy bien ahora, a cuatro décadas de haberme iniciado en el espectáculo, con todos los proyectos en los que participé en esa época y en las demás. Siempre me ofrecieron muy buenos personajes y les saqué el mayor jugo posible a cada uno de ellos, pues lo que quería era trabajar. Siempre he pensado que no hay personajes chicos, ni malos; hay actores chicos y malos, pero jamás personajes”.

¿Cómo fue reencontrarse con María a cuarenta años de distancia, ahora como director, productor y guía de su hijo Adán Allende?

Fue un reto llevar cuatro responsabilidades de este tipo en una producción cinematográfica y lo que saco en conclusión, es que el respeto y cariño que he tenido hacia mis directores a lo largo de toda mi carrera se vieron reflejados en la película. En esta experiencia como director y productor pude revivir mis experiencias y las pude compartir con mis hijos y las nuevas generaciones que participaron en ella”.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Fotografías entrevista: Esaú Ponce Arriaga

Fotografía película: Acervo Filmográfico Filmoteca de la UNAM 

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