A un mes de su partida, recordaron a Fela Fábregas, pieza clave en la historia del teatro mexicano

junio 24, 2018

Por: Redacción

A poco más de un mes del fallecimiento de la empresaria y productora teatral Fela Fábregas, sucedida el pasado 10 de mayo, a causa de un paro cardiorrespiratorio, la noche de este 24 de junio fue recordada por familiares y amigos con la celebración de una misa, celebrada por el padre José de Jesús Aguilar, en la Parroquia de San Cosme y San Damián.

Sin duda alguna, al momento de conversar sobre el gran trabajo que Manolo Fábregas hizo dentro del teatro mexicano, no puede faltar hacer mención del de Fela Fábregas, su fiel esposa y compañera de vida que, con el paso del tiempo se convirtió en pieza fundamental en la historia de esta industria, lugar que se ganó con ciernes y beneplácito de propios y extraños. Y a las pruebas nos remitimos.

La presencia de Fela Fábregas siempre impuso respeto y seguridad, y no es para menos pues años antes de la muerte de Manolo, la matriarca de la dinastía tuvo la responsabilidad de sostener el barco y continuar navegando a pesar de tener a su esposo enfermo en esos momentos. Ella se armó de valor, fuerza y seguridad para evitar el naufragio y velar por la seguridad de su familia, a la par del emporio que ella y Manolo Fábregas crearon durante más de 50 años de trabajo como productor, actor y director teatral, en los cuales trajo a México títulos impensables en su momento, como Divorciémonos, Violista en el tejado, El hombre de La Mancha y su mayor éxito en el género musical, El diluvio que viene.

Antes de que la mercadotecnia y publicidad en grandes masas invadieran a la industria del teatro mexicano, eran dignas de recordar las noches de estreno de las producciones de Manolo Fábregas en las cuales, Fela Fábregas fue pieza fundamental para obtener el éxito, pues ella fue la primera en producir esas veladas en las que desfilaban en el teatro grandes luminarias del espectáculo, la política y la sociedad capitalina, obteniendo siempre excelentes comentarios que ayudaban a que las puestas en escena tuvieran largas temporadas, situación que poco sucedía en esta industria en ese momento.

Originaria de Monterrey, Nuevo León, Rafaela Salinas, su nombre real, conoció a Manolo Fábregas cuando aún ella no cumplía 17 años de edad, justo en esa ciudad cuando la joven realizaba un paseo en compañía de su abuelo y una amiga. El actor de El Mártir del Calvario quedó impactado con la belleza de la joven y de inmediato le pidió permiso al señor Salinas para salir y conocerse, poniendo a la actriz Pituka de Foronda, que andaba con él de gira en esos momentos, como chaperona.

De esa manera inició una gran historia de amor en la que Manolo Fábregas siempre tuvo a una gran mujer a su lado, dando como fruto a cinco hijos: Manuel, Virginia, Martha, Rafael y Mónica Sánchez Navarro, los dos últimos dedicados a la actuación y el primero a la producción y diseño de iluminación teatral. Con Rafael Sánchez Navarro, Manolo llevó a escena El hombre elefante y Amadeus, en la que compartieron créditos, y Mónica fue su dama joven en la comedia musical El diluvio que viene, después de que lo hicieran Macaria y Rosalía Valdés, siendo parejas del galán de telenovelas y cine Héctor Bonilla.

Con el paso del tiempo, Fela Fábregas sugería a su esposo nombres de actores para conformar sus elencos, aunque jamás los impuso. Pero siempre tuvo buen acierto, obvio por el tiempo y colmillo que dejaron en ella las muchas décadas de compañerismo sentimental y laboral. Uno de sus descubrimientos fue el ahora primer actor de teatro musical José Antonio López Tercero, a quien extrajeron del teatro de zarzuela y opereta para iniciarlo en la comedia musical en 1994, con el montaje de Un tipo con suerte, también el debut teatral de la baladista Dulce.

Esa fue una de las características del trabajo en teatro de Manolo Fábregas, pues sabía quién  tenía la capacidad para explotar a fondo sus cualidades histriónicas. Prueba de ello, además del arriba mencionado, cabe recordar a Claudio Brook haciendo su ‘Cervantes’ en El hombre de La Mancha, Mauricio Herrera en Están tocando nuestra canción, además de llevar al thriller de suspenso a actores de televisión como Humberto Zurita en Trampa de muerte, y contando a su propio hijo, Rafael Sánchez Navarro, en El hombre elefante, siendo este un gran reto actoral.

Pero volviendo a Fela, es de mencionarse el cariño y disposición que tuvo en todo momento para que su esposo siguiera creciendo como actor y productor, teniendo en él plena confianza al grado de arriesgar su patrimonio familiar, ya fuera para concretar el montaje de puestas en escena, lo mismo en temporada capitalina que para gira, o para invertir en la construcción de escenarios teatrales, o en la remodelación de los mismos, como sucedió primero con el teatro homónimo del productor, localizado en la calle de Serapio Rendón y años después con la construcción del Teatro San Rafael, realizado exprofeso para el montaje de El diluvio que viene.

Años después sucedió lo mismo con la edificación del Centro Cultural Virginia Fábregas, en el que también se encuentra un teatro, siendo este uno de los primeros centros académicos en la Ciudad de México, del cual han egresado consagrados actores, además de estupendos creativos de la escena teatral nacional. Mención aparte merece la edificación del Centro Teatral, llamado también Manolo Fábregas, contando con cuatro teatros más que equipados. Todos estos inmuebles ubicados en la colonia San Rafael. ¿Qué más se puede decir?

Quien esto firma, recuerda los varios momentos en que tuvo contacto con la señora Fábregas, primero cuando asistía en calidad de invitado de su jefa de prensa, Gloria Luz González, a los ensayos generales de las obras con las que se inauguró el Centro Teatral Manolo Fábregas; y después cuando me desempeñaba como asistente de la primera actriz Marta Zamora, quien tuvo una actuación especial en la comedia musical Un tipo con suerte, penúltimo musical producido en vida por Don Manolo, como todo mundo le decía. Su presencia era, como arriba se mencionó, imponente.

Años más tarde, ya como reportero en El Heraldo de México, tuve la fortuna de entrevistarla en algunas ocasiones y tiempo después, cuando presenté mi primer libro dedicado al teatro musical, fue sorprendente recibir una llamada a mi número móvil de la señora Fábregas, felicitándome por la realización del mismo, asegurándome que sin duda alguna, “si Manolo viviera, le hubiera gustado mucho conocerlo y hacerlo su amigo”, me dijo en aquella ocasión.

Un año después, al lanzar la segunda edición del mismo, llamado Magia pura y total, Fela Fábregas me honró con la posibilidad de presentarlo en la cafetería del Centro Teatral Manolo Fábregas, teniendo como testigo y acompañante a su esposo, Manolo Fábregas, a través de las muchas fotografías que ahí se resguardan recordando su paso por el teatro de cámara y obviamente del musical. Eso jamás se me olvidará.

La presentación fue realizada por mi mentor Mauricio Peña, gran amigo de la señora Fela, y por José Antonio López Tercero, mi amigo-hermano de muchos años.

Durante los años a su lado, Fela Fábregas siempre trabajó arduamente al lado de su esposo Manolo Fábregas, mostrando siempre lealtad tanto a él como a su profesión y a su país, los Fábregas son y serán, sin duda alguna, un legado de México para el mundo.

Descanse en paz Fela Fábregas.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Fotografía principal Fela Fábregas: Cortesía Jerry Bereta

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